La resistencia indígena

Divisionismo oficial y resistencia indígena

Magdalena Gómez

Entre el mar de problemáticas, es necesario insistir en que las que afectan a los pueblos indígenas y a sus comunidades están marcadas por el signo de continuidad, en especial en las políticas no escritas en ningún plan nacional, estatal o municipal de desarrollo. Me refiero a las prácticas consuetudinarias de promover el divisionismo en tiempos de resistencia y movilización. El ejemplo más reciente es el del pueblo guarijío frente a la construcción de la presa Bicentenario-Los Pilares, iniciada, para variar, sin consulta, en 2012, por lo cual se interpuso un amparo un año después y fue resuelto en marzo de 2019, ordenando la suspensión de la obra hasta que se realizara una consulta. No se cumplió tal decisión judicial y hoy comunidades guarijías enfrentan el peligro inminente de quedar inundadas y aisladas, pues el 8 de julio las compuertas de la presa se cerraron y dio inicio la inundación del embalse. Su exigencia al gobierno federal es que abran la compuerta para que baje el nivel de la nueva presa y puedan nuevamente transitar (Red Kabueruma). En este caso, la operación de divisionismo tuvo su punto culminante en la gira presidencial Diálogo con los pueblos indígenas, evento de San Bernardo, Álamos, Sonora, el 25 de octubre de 2019. El representante Juan Rodríguez Azueta expresó las demandas de los guarijíos e inició con la petición de acompañamiento jurídico y social para el caso de la presa Pilares para que se respeten las decisiones que el pueblo guarijío ha tomado al respecto. Agregó: Los gobernadores ya están en la mejor disposición para la conclusión del proyecto de la presa y las autoridades y los integrantes de la etnia guarijío, ya que es un proyecto muy interesante que nos traerá impulso a la economía para elevar la calidad de la alimentación, la calidad de vida para un futuro mejor. De inmediato la gobernadora Claudia Pavlovich respaldó la postura y el Presidente se comprometió a aportar 600 millones de pesos para terminar la obra y señaló: Va a depender de los guarijíos, porque no se va a imponer nada y ofreció regresar para inaugurarla. Sin acceso al evento oficial, José Romero Enríquez, gobernador tradicional de la colonia Macurahui, en San Bernardo, entregó una carta donde informó al presidente López Obrador de la afectación a sus tierras con la presa.

El previo arreglo para la aceptación de la presa contra un amparo vigente ya es evidente. El 15 de julio cinco de los seis gobernadores tradicionales del pueblo guarijío pidieron que se cumplan los compromisos contraídos por el gobierno, sus tres niveles, para la operación de la presa Bicentenario conocida como Los Pilares: compromisos que aún no concluyen pese a que la presa ya está terminada, pero los compromisos aún no se cumplen en su totalidad (Radio Álamos en línea). Reconocieron al alcalde de Álamos y pidieron respeto y que personas o dependencias no queremos que nos revuelvan el agua. Amagaron a los dos gobernadores tradicionales de ejido Burapaco y colonia Macurahui, los dos núcleos afectados en sus territorios.

Hay otros casos donde se trabaja de parte oficial para romper la resistencia, justo en la península con el llamado Tren Maya. El amparo tramitado por Xpujil es objeto de una campaña donde contraponen a sus promotores con cartas y firmas de respaldo al tren; ello al margen de la vía judicial, pues el amparo se acreditó y otorgó bajo el principio de autoidentificación. También, nada casual, se está dando prioridad en la región a programas que propician y cultivan la adhesión al tren. El pasado 6 de julio en la conferencia vespertina, la titular de la Secretaría de Bienestar expresó : Voy a empezar con este ejemplo tan claro y tan bonito. Uno de nuestros programas Sembrando Vida está trabajando y complementando ya el trabajo que se hace del tren maya. Decirles que en 2019 empezamos a trabajar en territorio yucateco, justo donde pasan todas las vías donde pasa el Tren Maya con 12 mil 500 hectáreas. Lo que significa 5 mil sembradoras y sembradores, gente de los ejidos donde pasan estos municipios y también 12 mil 500 en Quintana Roo, igual de los ejidos que pasan las vías donde va a pasar el ferrocarril, recordar que son ya vías que ya están establecidas y que se está haciendo este recorrido; en Campeche fueron 25 mil hectáreas el año pasado, lo que significa 10 mil sembradores; hoy estamos haciendo una ampliación el caso 2020 y nos vamos entre Yucatán, Quintana Roo y Campeche; sólo estoy hablando del sureste; no me estoy metiendo a Tabasco, a Palenque, sólo esos tres estados nos vamos a 100 mil hectáreas, lo que significa 40 mil sembradores; eso se llama complementariedad. También se llama contrainsurgencia. Los beneficiarios quedan afiliados al apoyo al llamado Tren Maya. Bien se dice que a confesión de parte, relevo de prueba.

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