Por la pandemia COVID 19 – Confidencias desde la cama*

AMOR A DISTANCIA

por la PANDEMIA COVID-19
(Confidencias desde la cama*)
Mi agradecimiento mas grande y profundo a Nuestro Creador por mis casi 61 años de vida…
Por Lucía Martínez
Nuestros hijos, son como raíces profundas que nos fortalecen, formando juntos un árbol frondoso, lleno de ramas de verde follaje y de frutos abundantes, resultado del agradecimiento a Nuestro Creador por el valioso regalo de darnos la vida.
Los hijos nuestros, son un motor maravilloso, donde su existencia nos reviste de una vitalidad extraordinaria, elemento muy necesario e importante porque es allí donde todos podemos buscar y encontrar conocimientos y experiencias que nos permitan desarrollarnos y así poder crecer y crear mutuamente, caracteres nobles, fortalecidos en valores y cualidades muy necesarios para contribuir a la evolución humana.
Ellos sin HACER UN PACTO DE AMOR nos dotan de una fortaleza única que nos permitirá transformar nuestras vidas y soportar lo insoportable, lo extremo y porque no, hasta lo imposible y de allí surgen  milagros.
En OCTUBRE nace primer retoño gran regalo de Dios, al estar recién nacida y durante la cesarea, me transmitió una gran fortaleza para poder aferrarme a la vida.
Entré por primera vez en mi existencia a un quirófano, con una anemia muy acentuada, inmediatamente me acercaron su rostro para que la conociera, esa carita tan hermosa quedó gravada en lo mas profundo de mi ser, fué maravilloso conocerla, porque allí me dotó de una fortaleza sobrehumana para luchar ante la imposibilidad de sobrevivir, sentí que me iba en dos ocasiones, la lucha era feroz, como una fiera acorralada por la muerte me sentía, pero a mi lado estabas Tú, esperándome porque Yo tenía que enseñarte a dar tus primeros pasos y a  caminar por la vida.
A un lado de mi, también había un anestesiólogo que con una voz muy dulce y armoniosa me hablaba para reanimarme, no me dejaba ir.
Siempre he experimentado la presencia de los Ángeles de la Guarda con formas humanas, en situaciones muy extremas de mi vida, ellos estan siempre entre nosotros, asistiéndonos y yo allí tuve uno.
La música, las bellas artes en todas sus manifestaciones, las letras y las lenguas modernas en español e inglés, son parte de diversos talentos y gran parte del desarrollo de éste ahora nuevo árbol que empieza a crecer y crear su propio tronco, con raíces profundas, ramas revestidas de verdor, donde se ve buen fruto madurando.
Ha trabajado y colaborado desde sus primeros años siendo ya una estudiante muy dedicada y destacada, favoreciendo la economía familiar y luchando por aprender a ser independiente y autosuficiente en la vida  y así poder crecer. Tiene una una gran capacidad y conciencia por lograr grandes anhelos personales y realizar diversos proyectos profesionales y sueños muy valiosos por los que actualmente en plena PANDEMIA y en medio de grandes batallas actuales está viviendo lejos de mí, donde su gran dedicación y empeño por cosechar fruto bueno y abundante pronto se hará realidad!!!
He vivido la experiencia de recibir apoyo, consejo y asistencia, de mi segundo retoño, otro regalo de Dios también muy especial y bienvenido en un caluroso mes de JUNIO.
Siempre me asiste y aconseja con gran sabiduría para resolver y enfrentar problemas muy delicados y graves, donde hay que tomar decisiones importantes y urgentes de mucha trascendencia en beneficio de la familia nuclear, lo viene haciendo desde su mas tierna infancia. Es otro apreciado obsequio de la vida, que con muy pocos años de existencia y sin gran experiencia, aprendió desde entonces a afrontar grandes batallas y a ganarlas también junto conmigo y ahora en medio de esta PANDEMIA.
Tiene muy desarrollada una gran capacidad para las ciencias de la comunicación, pintura, bellas artes diversas y también para la creación culinaria y otras habilidades extraordinarias.
Mi heroe, sacrificado como siempre, permaneció muy atento a estos dos nacimientos, brotes de la vida, parte del mismo árbol.
Tú, siempre de pie vigilante por largas y eternas horas, permanecías allí cerca,
dispuesto a dar la última gota de tu sangre o tu propia vida a cambio de que todo saliera siempre bien…
Porque seguimos siendo Tú y Yo las alas de un mismo pájaro, deseando volar libremente en lo mas alto del firmamento.
Por tanta misericordia recibida de Nuestro Creador, que es infinita perfección y sabiduria, que nada tiene que ver con instituciones humanas, Yo agradezco profundamente tanto amor divino y tanta delicadeza con mi vida de parte de DIOS, como si Yo fuera su única hija. Porque habiendo nacido en circunstancias muy difíciles y siendo atendida mi llegada a este mundo por mi abuela materna, Mamá Lucita, que lloró toda su vida a su amor perdido, cantando y oyendo abrazada de su radio Majestic con pilas Rayovac  «LUNAS DE OCTUBRE».
Al presentarse mi llegada a este mundo con un parto muy difícil y complicado, con pocas esperanzas de sobrevivir, donde Mamá me dijo que Yo lloraba dentro del vientre materno, sentada e inmóvil, negándome a tomar la posición natural para salir, Yo no quería dejar ese lugar tan cálido y amoroso, paraíso tan hermoso, porque presentía lo que me esperaba.
Desde mi infancia me tocó enfrentarme a situaciones muy extremas a pesar de tener una cardiopatía congénita, que padecí durante 48 años y al ignorar su existencia estuve en varias ocasiones a pocos instantes de sufrir  infartos, llamados por los médicos atípicos.
Ahora ya tratada la (TPSV)con una ablación exitosa, lográndose hace 13   años el milagro de mi sanación, doy con mucha alegría y agradecimiento las gracias a nuestro Padre Celestial, por cuidarme en forma tan especial cada instante de mi existencia, por regalarme tantas experiencias y sobre todo por darme la gran oportunidad de conocer y ejercer la  naturaleza humana, conciente del peso y la responsabilidad tan grande y enorme del libre albedrío y el obsequio maravilloso de un buen tiempo extra de sobrevivencia.
Ahora en Septiembre del año dos mil veinte en plena PANDEMIA DE COVID-19 estoy otra vez frente a una nueva experiencia donde diré a mis muchos o pocos lectores, sencillamente adiós y me despediré de todos pensando que en algún momento nos encontraremos en la eternidad o simplemente les compartiré nuevamente una nueva Confidencia de la experiencia superada y vivida, ciertamente no lo sé…

*…de un hospital!!!

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