!Que ya lleguen las vacunas¡

¡Que ya lleguen las vacunas!

– Norma Ávila Jiménez –

Rusia se convirtió el 11 de agosto en el primer país en aprobar una vacuna contra el coronavirus para su uso en decenas de miles de sus ciudadanos a pesar del escepticismo internacional.

AP

¿Les tocará la rusa, la italiana, la francesa, la estadunidense o alguna de las chinas? ¿Les inyectarán un placebo, o la vacuna experimental contra el virus SARS-CoV-2, causante del Covid-19? Tal vez esas son algunas de las preguntas que se hacen quienes están decididos a ser voluntarios en México para las vacunas que se aplicarán en Fase III, aún experimental, cuyo objetivo es medir su eficacia y los posibles efectos secundarios.
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Es probable que en el primer semestre de 2021 comience la colaboración México-Argentina para producir y distribuir la vacuna de la compañía inglesa-sueca AstraZeneca y la Universidad de Oxford, que recientemente suspendió sus ensayos en la fase iii debido a una respuesta adversa, por lo que realizarán una revisión de seguridad para poder continuar.

 

Hasta pesadillas tenemos

El Covid-19 detona hasta pesadillas, como estar rodeado de gente muy cerca y sin cubrebocas, por lo que ya urge la llegada de las vacunas a México. Para desarrollar la de AstraZeneca-Universidad de Oxford, los investigadores utilizaron un virus cuyo material genético es el ácido desoxirribonucleico (ADN) que provoca gripa a los chimpancés pero no causa daño a los humanos, explica la doctora Susana López, investigadora en virología del Instituto de Biotecnología de la UNAM. En el genoma de este virus colocaron una parte del material genético del SARS CoV2, capaz de expresar el de la proteína s, la cual forma las espículas (coronitas) del SARS CoV-2. Esta proteína se generará cuando el adenovirus recombinante (virus-vector o virus-vehículo) penetre en la célula humana con el objetivo de multiplicarse. “La vacuna tiene las instrucciones para producirla y nuestro organismo la detectará como material extraño, clave para la formación de anticuerpos.”

Aun cuando el SARS-Cov-2 es un virus de ácido ribonucléico (ARN) –diferente al del virus-vehículo–, a través de métodos de ingeniería genética se transforma su secuencia de ARN en ADN, explica la doctora López. Esperemos que para julio próximo ya podamos darle un probete a la bebida de otro y reír con ganas y sin cubrebocas.

Entre las vacunas que supuestamente entrarán en Fase III a México, llama la atención la del laboratorio Moderna Inc. de Estados Unidos, por la innovación en su desarrollo. “La de Moderna es muy moderna”, asegura la doctora López, porque no utiliza un vehículo (otro virus o una bacteria no dañina a nuestro organismo) como transportador: “Lo que se inocula es el material genético de ARN Cno sabemos cómo esta encapsulado–, es decir, el mensajero que se traducirá en la proteína s para exponerla a nuestro sistema inmune. Hasta el momento no existen vacunas así.” Con la presión política ejercida por Trump para que comience la distribución de vacunas en Estados Unidos a principios de noviembre, podría cambiar lo relativo a su llegada a nuestro país.

 

Placebo, ¿para qué?

La Fase III incluye la inoculación a miles de personas en diversos países, para observar los posibles efectos adversos, si es que los hay. Generalmente suceden pequeñas reacciones, pero en ocasiones una minoría puede verse afectada de manera grave. “Por ejemplo, la vacuna de la viruela, que ya no se usa, provocaba encefalitis a una persona por cada cien mil, pero tener viruela era peor.” Si la vacuna detonara efectos negativos a una entre mil, se cancelaría.

En esta fase, a los voluntarios se les explica que la vacuna todavía es experimental y puede protegerlos o no, por lo que deben continuar con las medidas sanitarias ya conocidas –para que no salgan corriendo directo al bar–, además de que a algunos se les aplican placebos, sustancia sin actividad dentro del organismo con la misma apariencia. Se utiliza el método de doble ciego: ni la persona que la aplica ni el voluntario saben si es la vacuna o el placebo la sustancia presente. “Hay un responsable que sí sabe cuál se está aplicando”, explica la doctora López.

¿Para qué utilizar placebos? Quienes los reciben conforman el grupo de control. Al finalizar el tiempo del ensayo se hacen pruebas y se comparan resultados. En caso de no haber diferencias significativas entre los dos grupos, esto es, que las personas vacunadas se infectaron igual que las otras, no se recomienda la aplicación de la vacuna.

 

¿El virus muta?

Los virus con genoma ARN (SARS-CoV-2, hepatitis, sida, influenza, etcétera) mutan, pero en casi todos los casos su enzima polimerasa –la encargada de su replicación dentro de la célula del hospedero–, no tiene editora –por llamarla de algún modo– y al copiar comete errores: hace copias que no sirven o sin cambios importantes, y otros que sí les ayudan a adaptarse. El SARS-CoV-2 es muy grande –su genoma incluye 30 mil letras (iniciales de moléculas), mientras que el de la hepatitis tiene 10 mil–, por lo cual sí cuenta con editora, indica la especialista. Aunque no sea muy buena, afortunadamente no permite que cambie tanto. El moreno no se vuelve castaño tan fácil, lo que ayuda en el desarrollo de las vacunas.

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