Profesores: más gastos y problemas de salud, por las clases en línea

Profesores: más gastos y problemas de salud, por las clases en línea

Laura Poy Solano

La Jornada

Visión borrosa, resequedad ocular, dolor de cuello y espalda, migrañas, problemas circulatorios y diagnóstico de estrés crónico son algunos padecimientos que enfrentan profesores de educación básica, tras la instauración del modelo de educación a distancia y del programa Aprende en Casa, el cual no sólo implica más gastos de luz, Internet y materiales didácticos, también representa una enorme carga laboral.

En entrevista con La Jornada agregaron que también enfrentan condiciones de mayor sedentarismo, por las horas que debemos pasar frente a una pantalla, tanto del televisor como de la computadora, lo que afecta nuestra movilidad, porque puedo saber cuándo se inicia mi jornada con las clases en línea, pero no a qué hora concluirá.

Maestros de secundaria detallaron: “uno debe hacer malabares para cumplir con las clases a distancia, seguir los contenidos del programa Aprende en Casa y buscar un espacio más o menos adecuado en tu hogar para conectarse con los alumnos que constantemente sufren las interrupciones de sus padres o hermanos”.

La educación se ha vuelto un campo minado

Silvia Ruiz, profesora de geografía en la secundaria 99 destaca que la educación se ha vuelto un campo minado, debido a las desigualdades que enfrentan nuestros alumnos tanto en el acceso a las nuevas tecnologías, a un Internet de calidad para seguir sus clases, como a las dificultades que enfrentamos como maestros y que ya han comenzado a afectar nuestra salud.

Oralia Rivera, de las secundarias 271 y 310, agregó que el Aprende en Casa, que a partir del 11 inició su tercera etapa, genera no sólo gastos adicionales, sino una carga de actividades y reportes administrativos, que obligan al docente a pasar largas jornadas frente a una computadora, sentado, con menor movilidad de la que estamos acostumbrados.

Refirió que se tienen reportes de maestros con problemas oculares, visión borrosa, ardor en los ojos, lagrimeo y dolor de cabeza, sin contar las afectaciones a cuello y espalda. Además, hay trastornos de sueño, estrés, e incluso depresión, sin que las autoridades contemplen un modelo de prevención y cuidado de la salud, en este contexto de educación a distancia que ha prolongado la jornada laboral.

 

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