Debido a la pandemia de covid-19, fui virtual aunque ampliamente entrevistada por los principales medios impresos y audiovisuales.

Recapitulación
Bárbara Jacobs
Hace un año apareció en librerías mi libro más reciente, Días de tu vida. Tengo conocimiento de que, editorialmente, se han vendido mil ejemplares y hay 500 a consignación, aunque no se ha publicado en la prensa una sola reseña crítica.

Debido a la pandemia de covid-19, fui virtual aunque ampliamente entrevistada por los principales medios impresos y audiovisuales.

Los comentarios que sí recibí fue con un gusto enorme. Electrónicamente por carta, o vía Facebook o llamada telefónica, por parte de mi familia y mis amigos, tanto de quienes conocieron bien a la protagonista como de quienes no la conocieron, lo que ha sido una comunicación tan favorable para mí que la agradezco y aprecio de forma muy especial.

Antes de citar aquí fragmentos de una selección, de la correspondencia, sugeriré que una manera posible de leer Días de tu vida sería leerla como ficción, pues cambia radicalmente la perspectiva del lector.

Desde Zúrich, Suiza, mi hermano Laurence: “Me encantó Días de tu vida. Me hizo sentir que yo estaba contigo, en tu estudio, observando la profundidad de tu comprensión de la vida a través de los ojos nuestra Queri tan extrañada”.

Desde Londres, Inglaterra, Alberto Davidoff: “Leí de un tirón Días de tu vida. Tiene sonoridades que te envuelven. Más allá del recuerdo de Pati lo que sobresale es una presencia como pocas veces logramos conocer en vida, logro impresionante que me imagino fue muy doloroso para ti. Quizá ya no lo sea, por el sueño con Pati que relatas al final. Pati pasó a pertenecerle (parcialmente) a los lectores. Y aunque sea una historia desgarradora, es una delicia ver de cerca a Pati, su persona tan abierta, incluyente, vital. Como con la buena literatura sufres pero gozas al leer, te conmueve y aprendes algo que no sabías del ser humano”.

Desde la Universidad de Princeton, Nueva Jersey, Rubén Gallo: “Después de dos años, volví a casa y me encontré con Días de tu vida. Leerlo fue una experiencia desgarradora pero también luminosa; no conozco otro testimonio escrito desde el filo de la muerte como éste. Qué suerte tuvo Pati de nacer en una familia que le dio tanto cariño, y en esa casa, que fue el centro de su mundo, un lugar estable al que siempre pudo volver y al que siguió volviendo hasta el final. Fue muy lindo ver cómo vivió rodeada de amigos, de gente que la quería, incluso el cartero, que le acarició el pelo cuando se enteró de la muerte de Peter, su hijo menor. Así la recuerdo: alegre, cariñosa, llena de proyectos, aventurera, divertida. Pensé que lo que habías hecho es lo que los rabinos llaman un mitzvah, un acto de caridad y de altruismo: al pasar esa infinidad de horas transcribiendo y editando las palabras de Pati, sus recuerdos, sus querencias y tristezas, le diste el regalo más lindo que alguien puede darle a otra persona: el libro de su vida. Pensé también que Pati también hizo un mitzvah, y a sus lectores nos regaló un atisbo de inmortalidad. Como Borges, siempre he pensado que la única inmortalidad es la que dan los libros. Ahora Pati vivirá para siempre en las bibliotecas de todo el mundo, y volverá a reír, a hablar, a recordar, cada vez que un lector se adentre en la prosa de Días de tu vida”.

Desde Cuernavaca, Morelos, Pura López Colomé: “Cómo me habría gustado conocer mejor a Pati. Una persona que desgraciadamente reunía demasiadas virtudes en su persona. ¡Tan luminosa! Qué regalo le has hecho con esta memoria absolutamente vertiginosa. Aunque hay una especie de monja irredenta que vive en mí, no soy observante. Sin embargo, hay una simbología y una espiritualidad que comparto con Heaney, en un verso que creo se acerca al último instante de Pati: ‘Un instante fenomenal en que el espíritu se enciende’”.

Desde la Ciudad de México, Márgara Malpica: Las chicas del club de costura de Edmundo Flores están gozando tu libro. ¡Veo a Pati con ese anillo enorme en el índice de la mano izquierda! Uso su gabardina rosa.

Desde Barcelona, Cataluña, Isabel Monteagudo: “La voz de tu hermana a través de ti no deja de sonar en mis oídos. El tuyo es uno de esos libros que no te abandonan jamás. Quise tener algo físico de Pati y voy a comprar su Diccionario enciclopédico de mexicanos de origen libanés y otros pueblos del Levante”.

Desde su blog, Martín Casillas cita a la protagonista: no debo. aquí. seguir. más. ni modo. liberadora muerte. del dolor. liberadora. bienvenida. muerte.

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