“Contra el hambre…fraternidad”

Santiago de Querétaro, Qro., 14 de Octubre de 2008

“Contra el hambre…  fraternidad”

Estimado(a) Bienhechor(a):

La presente tiene el fin de saludarle de parte del patronato así como del personal operativo de Alvida y de agradecerles el apoyo brindado, así como darle el informe mensual de actividades del mes de septiembre del 2008.

Gracias a su apoyo, nuestro padrón de beneficiados en el mes de SEPTIEMBRE de 2008 a veintidós mil 561 personas de 156 comunidades y 40 Instituciones de 12 municipios del Estado (Amealco, Cadereyta, Colón, Corregidora, Humilpan, El Marqués, Tolimán, Pedro Escobedo, Pinal de Amoles, San Juan del Río, Tequisquiapan, y Querétaro); (Niños (2,937), Jóvenes (6,853), Adultos (10,693) y Ancianos (2,078)). Estamos atendiendo así a Tres mil 842 familias queretanas en pobreza extrema.

Durante este mes de  septiembre de 2008, pudimos acopiar  207 toneladas 993 kilos y repartimos 198 toneladas 890 kilos a nuestras veintidós mil 561 personas beneficiadas a través de doce mil 380 despensas.

El donar trae un beneficio fiscal (entregándole un recibo deducible por el valor comercial del material) y sobre todo la satisfacción de ser una empresa comprometida con la sociedad.

El sueño de nosotros es algo que queremos compartir con usted por lo que le extendemos una invitación para que venga a visitarnos al Banco de Alimentos, poniéndonos a su disposición en el momento que usted lo desee en nuestra bodega cuya dirección aparece abajo.

A nombre de los beneficiados agradecemos su ayuda y espíritu bondadoso, confiando en que seguiremos trabajando conjuntamente a favor de los más desprotegidos.

Que el Señor premie su noble corazón.


“A veces sentimos que lo que hacemos es una gota en el mar,

pero el mar seria menos si le faltara esa gota”
Madre Teresa de Calcuta.

Lic. Maité Urquiza de Septién

Presidenta del Patronato


Lic. Angela Quintana Ahedo

Directora Ejecutiva


Alimentos para la Vida I.A.P., Priv. Pasteur 4 Col. Mercurio, Tel. / Fax. (442) 183 73 20 / 21
Web: www.alvida.org, E-mail:
correo@alvida.org / alvida_qro@hotmail.com

La Conquista Divina de Michoacán


La conquista divina de Michoacán

 

 

Jean-Marie Le Clézio

 

 

 

Los grandes relatos históricos son a la vez génesis: nos refieren la creación de la Tierra, su primer asentamiento y el advenimiento de los dioses y de sus criaturas. Refieren esto con sencillez, como si el mundo no fuera más que este territorio vinculado a un pueblo, y como si más allá de las fronteras hubiera otra vida, otro tiempo, irreal y peligroso como los sueños. Así ocurre con los primeros relatos del pueblo iranio, con la epopeya del gigante Gilgamés, con el establecimiento del pueblo de Israel, o finalmente con las leyendas griegas y escandinavas. La historia sólo puede comenzar con esos textos sagrados, que vinculan a los mitos más antiguos la aparición de una nación, de un lenguaje, de una religión o de un gobierno. Son también textos de la primera creación del mundo, puesto que nos revelan cómo fueron nombrados los lugares. Al nombrarlos, los hombres arrancan de la nada las montañas, los ríos, las fuentes, los bosques, y descubren en ellos las bases de las ciudades y de los templos futuros. Este acto de apropiación de la Tierra es la verdadera fuente de la historia, inventando fantásticamente, como por encanto, el instante en que los hombres y los dioses se encontraron.

 

 

La Relación de Michoacán es uno de estos textos raros –así como los Libros de Chilam Balam de los mayas de Yucatán, o el Popol Vuh de los maya-quiché– que nos da a conocer esta génesis. Texto en el que está fijada por la virtud de la escritura occidental la magia verbal del pasado fabuloso del pueblo de Michoacán cuando, después de siglos de vagabundeo, en medio de las guerras tribales, comienza a aparecer el destino de una nación que desempeña un papel importante en las civilizaciones de la América Central.

 

 

Sin embargo, la escritura, aquí, es secundaria. Es el medio de trasmitir un mensaje a la posteridad, y da a la Relación de Michoacán su aspecto extraño, casi onírico, como un testamento dejado por un pueblo antes de morir y del que no podemos comprender sino parcelas. La escritura –esa mano anónima del siglo XVI, caótica, redundante, y esas ilustraciones ingenuas donde el simbolismo indio se mezcla con la tradición de iluminación de los monjes del Renacimiento– es aquí el último medio de este conocimiento. La escritura es la intervención del copista, la traducción quizá de textos escritos en lengua purépecha, de esta compilación de un religioso desconocido que restituía en español el mensaje de los últimos sacerdotes de Michoacán, al dictado a veces de don Pedro Cuinierangari, hijo de un petamuti (los sacerdotes historiadores de la corte del cazonci) y testigo de los últimos instantes del reinado de los purépechas. La Relación de Michoacán, como los Libros de Chilam Balam, es también la última tentativa de detener la huida del tiempo, de salvar una memoria camino de perderse.

 

 

El carácter sagrado de este libro es el que nos inquieta y nos emociona. El saber que nos trasmite es un saber que precede toda escritura. Es un relato legendario llevado de generación en generación por los sacerdotes petamuti, solemne e impregnado de belleza oratoria, como la enseñanza de los colegios religiosos y militares de México-Tenochtitlan que sirvieron a Bernardino de Sahagún para escribir su Historia general de las cosas de la Nueva España. Pero se piensa también en las epopeyas todavía vivas hoy día entre los pueblos que ignoran la escritura, tule de San Blas, nuit de Groenlandia, dogones del África ecuatorial y tiwi de Oceanía.

 

 

Es la escritura la que hace de la Relación lo que ésta es a nuestros ojos: un testamento. Pero este testamento, por sus cualidades literarias, iguala los más grandes textos de la literatura universal, la Ilíada y la Odisea, la Chanson de Roland o la Kojiki.

 

 

Los abuelos del camino

 

 

Una epopeya: como la aventura de los argonautas, es de un viaje iniciático de lo que habla la Relación de Michoacán. Este viaje es la primera llegada de los héroes purépechas a esas tierras, su reconocimiento del dominio de los dioses: “Cómo los antepasados del cazonci comenzaron a poblar”. Estos primeros hombres, estos “chichimecas”, ¿de dónde venían? La Relación no aporta apenas esclarecimiento alguno al misterio del origen de los pueblos purépechas. Sólo indica, como una suposición, que esas tierras estaban ya en parte ocupadas por “gentes mexicanas”, por unos “naguatlatos” y “que había en cada pueblo su cacique con su gente y sus dioses por sí” (20). Pero lo que no aparece como una certidumbre, es la naturaleza divina de esta primera conquista. No son Hire Ticátame ni los guerreros que lo acompañan los que toman primero posesión de la montaña Uriguaran Pexo, cerca del emplazamiento de la futura Zacapu Tacanendam; es “nuestro dios Tirepeme Curicaueri quien comienza su reinado” y al que vienen entonces a reconocer como soberano los Señores Zizambanecha de la ciudad de Naranjan. Igualmente, a continuación, cuando los purépechas han establecido firmemente su Imperio sobre Michoacán, en tiempos del gran Tariácuri, no son los hombres quienes conquistan los territorios sino su dios guerrero Curicaueri quien entabla los combates y extiende su reino.

 

 

El comienzo de la historia es, pues, la llegada de los “chichimecas”, fracción nómada y guerrera del pueblo purépecha que llegaba ante los contrafuertes de la sierra volcánica, a mediados del siglo XIII, conducidos en su marcha por su dios Curicaueri.

 

 

¿De dónde venían estos hombres? Se puede imaginar, con Luis González, esta banda de “feroces purépechas”, hábiles arqueros, guerreros endurecidos por siglos de vagabundeo, subyugando fácilmente a los pacíficos agricultores “tecos” del “Bajío”, o a los pescadores de la región de los lagos, como hicieron los hunos y los tártaros en el continente asiático. ¿Venían del norte, como lo deja suponer la leyenda trasmitida por el lienzo de Jucutacato y por los principales cronistas? Se puede imaginar entonces a una de las últimas ramas de la invasión bárbara procedente como los aztecas de las grutas de Chicomostoc, abandonando el reino fabuloso de Aztlán para establecerse en Michoacán bajo el mando de un héroe llamado por el padre Tello en su relación “Un mexicano noble y de gran talento llamado Tzilantzi, el cual, con los de su familia, fundó la ciudad de Huitzitzila, que hoy llaman Tzintzuntzan”. Se puede entender también la leyenda referida por el padre Acosta, según la cual un grupo de chichimecas, escarnecido por una parte de los suyos que les había robado sus vestidos y los había dejado desnudos a orillas del lago, se vio obligado a renegar de sus orígenes y a cambiar no sólo de hábitos sino de lengua. ¿Y por qué no la leyenda de la dispersión de las tribus purépechas ante el lago de Pátzcuaro, siguiendo la dirección de una bandada de golondrinas perseguidas por un gavilán, tal como la transcribe Maurice Boyd? La leyenda de los purépechas procedentes del Sur, del otro lado de las tierras mayas, no es más inverosímil que la del reino de Aztlán, y el lingüista Swadesh ha podido incluso reconocer cierto parentesco entre la lengua de Michoacán y la quechua de los incas peruanos.

 

 

¿Por qué este librito?

 

 

Cuando, hace muchos años ya, empecé gracias al Fondo de Cultura Económica una investigación sobre los mitos y los sueños del México indígena y contemporáneo, y después, cuando, con la ayuda del Colegio de Michoacán y de esos verdaderos humanistas que son Luis González y Francisco Miranda, me acerqué más a Michoacán y su cultura, pude descubrir al que considero uno de los libros más bellos y conmovedores de la literatura universal, digno de ser comparado con la Ilíada, el Poema del Gilgamés o la Geste d’Arthur. Este libro es la Relación de Michoacán.

 

 

Puesto por escrito por un religioso anónimo (se supone que fue el franciscano Gerónimo de Alcalá) poco tiempo después del asesinato del último rey de Michoacán, el cazonci Tangáxoan Tzincicha, por el conquistador Nuño de Guzmán, este libro lleva la huella profunda del mundo indígena del cual salió, de su magia y de su tragedia también. Historia de un pueblo en agonía, la Relación es un testamento, dictado por los testigos, los sacerdotes petamuti, según el ritmo de la literatura oral. Es la última memoria, para que no perezca completamente la grandeza de Michoacán, ni la antigua alianza de los purépechas con sus dioses. Único libro del pueblo puré, cumple para nosotros un destino misterioso y emocionante, escrito para la gloria de los vencidos y no para el provecho de los vencedores.

 

 

El presente libro, más que un capítulo histórico sobre una de las culturas mayores de la América Central, quiere demostrar mi afán de conocimiento por la tierra y la historia de Michoacán, y mi agradecimiento al descubrir, gracias a la Relación, la epopeya maravillosa del antiguo pueblo puré.

 

 

Alburquerque, Nuevo México, 18 de octubre de 1984

 

 

Como una exclusiva para los lectores de La Jornada, con autorización del Fondo de Cultura Económica publicamos este fragmento de La conquista divina de Michoacán, libro de Le Clézio, cuya reimpresión circulará en breve

Pumas y Jaguares en La Sierra Gorda

Querétaro

Existen pumas y jaguares en la Sierra Gorda

Diario de Querétaro

15 de octubre de 2008

Heidy Wagner

Querétaro, Querétaro. Hacia la zona de Landa de Matamoros, Jalpan y Arroyo Seco se ha detectado la presencia de Jaguares y de Pumas, incluso en San Antonio Tancoyol en Jalpan de Serra, se encuentra establecido un comité de vigilancia participativa para la protección del jaguar, de acuerdo a datos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente.

El delegado federal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) en Querétaro, Arturo Eulogio Ortiz Montes, afirmó ayer que en la Sierra Gorda Queretana existen algunos ejemplares de jaguar y puma.

“Efectivamente es un animal que está en peligro de extinción debido a que sus áreas de influencia, han sido recortadas con motivo del crecimiento de ranchos ganaderos, de espacios que antiguamente no eran avasallados por el hombre y hoy existe una alta comunicación, en ese sentido estos animales se han tenido que retraer a zonas más pequeñas y buscar alimento”.

Señaló que el alimento que estos felinos lograban encontrar era ganado bovino, ovino y caprino, “en este sentido, cabe resaltar que también tenemos presencia significativa de venado en esa zona de influencia, por lo que dentro de la cadena alimenticia este animal es el alimento natural del jaguar y del puma; entonces en la medida que respetemos a los venados y el hábitat de los jaguares y pumas estaremos cerrando un círculo de vida donde la cadena alimenticia se dará de manera natural sin que el hombre tenga influencia negativa hacia ésta”.

Arturo Eulogio Ortiz, advirtió que en el caso de que la PROFEPA detecte a quien sacrifique ejemplares de este tipo la dependencia no sólo procederá administrativamente sino que le daría vista a la Procuraduría General de la República (PGR) “para que iniciara un procedimiento de naturaleza penal, hoy tenemos que cuidar la poca fauna que nos queda de este tipo de especies, son muy escasos”.

En otro orden de ideas, el delegado federal dio a conocer que la PROFEPA inició una campaña de información ciudadana la cual pretende concientizar sobre la prohibición de capturar y comercializar pericos mexicanos.

Vea: existen… 3A

“a iniciativa de la propuesta que hizo el Congreso de la Unión en cuanto a la adición a las leyes para la recolección de pericos, esta campaña pretende proteger a los pericos mexicanos, aves que hoy por hoy se encuentran en la Norma 059 SEMARNAT en la cual establecer que todo el aprovechamiento que se pretenda dar tanto de flora como de fauna deberá tener previa autorización de la SEMARNAT”.

Subrayó que de acuerdo a la iniciativa del Congreso de la Unión ya no podrán ser aprovechados ni comercializados los pericos mexicanos, ya sea en la figura de guacamayas tanto la verde como la roja, “en el estado de Querétaro tenemos la guacamaya verde en el municipio de Arroyo Seco y el perico cabeza amarilla que su zona de influencia es en el pacífico hacia Colima y en el sureste en Tabasco y Campeche”.

Sin embargo Ortiz Montes aclaró que sí se podrán comercializar los pericos que no sean mexicanos, aves que llegan a México a través de los tratados internacionales denominados CITES, se introducen al país a través de Unidades de Manejo Ambiental (UMAS), éstos se los venden a comercializadoras y a su vez a distribuidores, es decir, si un distribuidor cuenta con la documentación en regla, puede comercializar este tipo de pericos sin problema”.

Finalmente, el delegado federal de la PROFEPA en Querétaro informó que quienes continúen capturando y comercializando pericos mexicanos se están arriesgando a purgar penas de prisión hasta de 9 años y sanciones económicas que van de 100 hasta los 3 mil salarios mínimos vigentes.

Convento de Santa Teresa de Jesús


 

 

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Convento de Santa Teresa

 

 

de Jesús de Carmelitas Descalzos.

 

 

El Carmen

 

E

n el año de 1614 se funda en esta ciudad, con la contrariedad de los franciscanos, el convento de los carmelitas descalzos, de la provincia de San Alberto de México, siendo Papa Paulo V y rey de España Felipe lll y su primera construcción de las tres que tuvo, fue a cargo de Francisco de Chavida.

 

 

Su primer prior fue Fray Pedro de la Concepción y el gran arquitecto creador de los planos fue el fraile, Andrés de San Miguel. Para esta fundación donó su casa y el quinto de sus bienes, la Sra. Isabel González, esposa de Francisco de Medina.

 

 

Posteriormente el convento fue ampliado gracias al benefactor, Juan Caballero y Osio quien lo dotó de todo los accesorios necesarios, incluyendo el famoso Cristo, conocido como “El Señor de los Trabajos”.

 

 

El templo y convento del Carmen fue por tercera vez reedificado, debido a ser muy chico y obscuro, al decir de los frailes. Esta vez por los propios carmelitas, terminando el claustro en 1756 y el templo en 1759, con muy bellos colaterales.

 

 

En el año de 1755 el Capitán de la Acordada, José Velásquez de Lorea, fundó una cofradía para el culto al Santo Cristo de los Trabajos o de otra manera llamado “El Señor de Santa Teresa”.

 

 

Se venera en este templo una maravillosa imagen, obra grandiosa de  Mariano Perrusquía, está en el nicho principal del retablo del presbiterio o mayor y es de la advocación de Nuestra Señora del Carmen.

 

 

Durante el sitio de Querétaro, este convento fue usado como cuartel, por parte de los imperialistas, sus campanas fundidas, después fue ocupado por el General Mariano Escobedo.

 

 

La Sra. Petronila García, esposa del periodista Hipólito Alberto Vieytes, consiguió del gobierno, que el templo se abriera al culto y fue entregado al fraile Juan José de la Soledad Barrios, capellán de las monjas de Teresitas, que dio principio a su reconstrucción con dinero de su propiedad.

 

 

Cinco años más tarde fue abierto al público y bendecido por el segundo obispo de Querétaro Ramón Camacho, el 25 de julio de 1875. Mientras fue recibido por los carmelitas, estuvo al frente de él el Pbro. Braulio Guerra.

 

 

A este convento perteneció la Hacienda de Chichimequillas, que fue vendida al presidente de México, Mariano Arista, por el provincial de los carmelitas, Ángelo Ma. De San José, en el año de 1851 y en contra del prior del convento, Fray Ángelo Ma. De la Luz, por lo que volvió por corto tiempo a ser propiedad de este convento, posteriormente con las leyes de reforma les fue expropiada.

 

 

Perteneció también a este convento el famoso “Portal de Carmelitas”, ubicado frente al Jardín Zenea, casi llegando a la actual calle de Madero, estando sobre la calle de Juárez, privando a la ciudad de otro de los muchos elementos que perdió en el primer cuadro de la ciudad.

 

 

También eran propietarios los carmelitas de predios urbanos, casas y tiendas, obtenidas en el remate de los bienes del testamento de Alonso de Estrada Altamirano en 1702, por el entonces prior del Carmen  Fray Miguel de San José.

 

 

En 1847 vendieron el Portal de Carmelitas y varias de sus casas a José González de Cosío, padre de Francisco González de Cosío, Gobernador de Querétaro por treinta años, durante la dictadura de Porfirio Díaz y en 1908, este gobernador cerró el portal y destruyó la casa.

 

 

Ahora los altares del presbiterio, crucero y laterales son de estilo neoclásico, la reconstrucción actual, que no es ni sombra de lo que fue este templo y convento del Carmen, se debe al arquitecto Vicente Jiménez.

 

 

En el retablo del altar mayor hay dos lienzos de 1914, ejecutados por Rivas, en las pechinas los lienzos parecen ser del siglo XVlll y contienen a doctores de la Iglesia, pertenecientes a los carmelitas. Son: San Cirilo, San Juan de la Cruz, San Pedro Tomás y Santa Teresa de Jesús.

 

 

En la sacristía existe un lienzo, ya intervenido, con el tema del patrocinio de la Virgen, a la orden carmelitana.

 

 

El Señor de los Trabajos, cuyo culto se encuentra documentado desde 1685, fue trasladado al convento de Teresitas en 1804 y regresado posteriormente al templo del Carmen.