500 años de la Sixtina


capillasitina_miguelagelo.jpgCelebra El Vaticano 500 años de la Capilla Sixtina

Es una de las máximas atracciones de los museos pontificios, pero también es conocida porque en su interior se celebra el cónclave o reunión para elegir a un nuevo Papa.

Agencias / La Jornada On Line

La Capilla Sixtina es el tesoro más famoso del Vaticano, aunque fue construida entre 1471 y 1484, en este 2008 el Estado Pontificio celebra los 500 años de la intervención de Miguel Angel en esa joya artística.

Ubicada actualmente dentro de los Museos Vaticanos debe su nombre al Papa Sixto IV della Rovere, quien comisionó al arquitecto Giovanni d”Dolci para construirla siguiendo el modelo de las tradicionales basílicas romanas.

Originalmente llamada Capilla Palatina obtuvo fama internacional gracias al pintor Michelangelo Buonarroti (Miguel Angel), quien decoró con frescos su bóveda y creó el fresco titulado Juicio final.

Visitada por más de cuatro millones de personas al año es la atracción estrella de los museos pontificios, pero también es conocida porque en su interior se celebra el cónclave o reunión para elegir a un nuevo Papa.

Situada a la derecha de la Basílica de San Pedro, continuación de la Scala Regia (Escalera Real), en el pasado también sirvió como oratorio interior de la fortaleza vaticana.

Algunos de los pintores más famosos del llamado “Renacimiento Italiano” participaron en su decoración: Sandro Boticelli, Luca Signorille, Pietro di Cristoforo Vanucci “Perugino” y Bernardino di Betto Pinturicchio.

De forma rectangular posee las mismas dimensiones del Templo de Salomón (en Jerusalén) según el Antiguo Testamento, es decir 13.41 metros de ancho por 40.93 de longitud mientras su altura es de 20.7 metros.

Una de las características distintivas de la capilla es una alta concentración de frescos de suprema calidad artística, los más sorprendentes se ubican en la bóveda: nueve escenas rectangulares entre las cuales destaca La Creación de Adán.

Conocida mundialmente esta imagen presenta a Dios que con el dedo índice llega casi a tocar la mano de un hombre, junto a esta escena se ubican representaciones de profetas, sibilas y antepasados de Jesucristo.

Fue la intervención de Miguel Angel en la bóveda la que cambió definitivamente a la Sixtina y la convirtió en una joya actualmente admirada en todo el mundo; por ello El Vaticano celebra este acontecimiento.

Antes de 1508 el techo del templo estaba pintado de azul con numerosas estrellas doradas, obra de Pier Matteo d”Amelia, pero grietas por construcciones cercanas convencieron al Papa Julio II a pintarlo de nuevo.

El 8 de mayo de ese año el joven Buonarroti (33 años de edad) firmó un contrato para realizar sólo 12 apóstoles en las pechinas -grandes triángulos en las esquinas- además de algunos motivos ornamentales en el resto.

Pero el artista era ambicioso, consideraba “poca cosa” ese proyecto y por ello convenció personalmente al Papa que le dejara todo el cielorraso y otras partes de la capilla, en ellas ideó todo un magistral recorrido teológico.

Deslumbra la técnica usada por Miguel Angel quien, a base de relieves con yeso y estuco, logró dar un profundo realismo a las figuras.

Pero la obra más perfecta de todo el complejo es, sin duda, el “Juicio universal”. Un mural comenzado en 1535 y finalizado en 1541 en el cual el artista italiano plasmó toda la maestría de su activa carrera como pintor.

En reconocimiento a su genio y al ícono de la Capilla Sixtina las autoridades del Vaticano decidieron emitir este 2008 una serie especial de sellos postales con pequeñas copias de los personajes representados en los muros de ese tesoro artístico.

 

Regando flores…FIC

Psitt!! Psitt!! / Viene regando flores desde La Habana a Morón

 

Gelabert-Azzopardi Companyia de Dansa - Psitt!! Psitt!! (Foto: R. Ribas)

 

Cesc Gelabert y Lydia Azzopardi, dirección

Cesc Gelabert, coreografía y concepto

Lydia Azzopardi, vestuario

Quienes recordamos los fascinantes solos de Cesc Gelabert a principios de los 80 tenemos la imagen de un hombre delicado, dueño de una refinadísima técnica corporal, que nos sorprendía con cada uno de sus impulsos. Sobriedad, elegancia y transparencia son calificativos demasiado generales para describir el magnetismo de este bailarín y coreógrafo catalán, considerado una de las mayores influencias en la danza joven de España.

De su encuentro con la bailarina inglesa Lydia Azzopardi surge esta agrupación notable, que entre 1989 y 2003 fuera compañía residente del Hebbel Theater de Berlín, y hoy, del Teatre Llull de Barcelona. Han hecho producciones para el Balletto di Toscana, el Tanztheater Komischen Oper, el Ballet Gulbenkian y artistas como Baryshnikov y David Hughes.

Psitt!! Psitt!! es un homenaje festivo a Eric Satie, un guiño al temperamento lúdico del compositor. Viene regando flores desde La Habana a Morón es otro guiño, sólo que ahora a los ritmos latinos y afro-caribeños, donde los cuerpos se asoman a la sensualidad y el olor a mar de estos géneros musicales con el refinamiento y la estilización de la danza cosmopolita.

 

Gelabert-Azzopardi en el F I C

Cuando pasos sensuales y poéticos bailan sobre músicas inéditas: Gelabert-Azzopardi

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Con colores luminosos, vestuarios de seductores contrastes y una música estremecedora inició, la noche de este viernes, la primera de tres presentaciones que la compañía de danza catalana Gelabert-Azzopardi dará en el Auditorio del Estado.

Al presenciar la agridulce coreografía de Cesc Gelabert, bailarín, coreógrafo y director de la compañía, uno comienza a entender por qué éste describe a Psitt!! Psitt!! como un dry martini. La primera pieza del programa para el Festival Internacional Cervantino es, efectivamente, un placer sensorial, un poco alcoholizado y nada empalagoso.

En su caso, la música existió antes que los pasos y movimientos. Fue un encargo especial al músico Pascal Comelade, quien compuso la música siguiendo las famosas “indicaciones de carácter” que el también compositor Erik Satie (Francia, 1866-1925) anotaba sobre sus partituras, para influir en el estado de ánimo de sus intérpretes, y hacer tambalear al mismo tiempo los esquemas racionales con mensajes poéticos y surrealistas.

Calmado y profundamente suave, de manera que surja un vacío. Con estas indicaciones, quizá el ya desaparecido compositor ofrecía un legado confidencial a su intérprete, al transmitirle secretamente el sentido escondido de su creación. En Psitt!! Psitt!! los bailarines también aconsejan, sugieren, guían, ordenan y divagan, como habitantes de algún imaginario, como notas traviesas, o algunos agentes encargados de inspirar y comunicar secretos.

Poética como la mismas partituras que Satie decoraba con comentarios caligrafiados, la pieza musicalizada por Comelade logró ofrecer con grandeza un espejo vivo de la música de Satie, cuyas partituras eran una experiencia estética y poética en sí. Cuerpos volátiles con la firme intención de despegar; una depurada coreografía en la que el sello dancístico de Cesc Gelabert puede admirarse: cada bailarín ha sido obligado a mirar en lo profundo de sí mismo, para adaptar cada concepto a su propia personalidad.

Tras esta onírica pieza, cautivadora por su sencillez, su poesía y su aire de cuento para niños, la segunda parte terminó de seducir por completo al público. Viene regando flores desde La Habana a Morón resulta ser una intensa exploración del ritmo a través del cuerpo, inyectada por la música en vivo del cuarteto cubano Timbancó, capaz de despertar las raíces latinoamericanas hasta en quien no las tiene.

Historias de amor y desencuentros, la pieza es tan sólo un pretexto para hacer del ritmo bailado el tema central y de las posibilidades expresivas del cuerpo, el meollo. Con amabilidad y alegría los cuerpos viven una transformación, integrando, despellejando, descomponiendo, ralentizando los pasos de mambo, son, rumba o bolero, funsionándolos además con la visión contemporánea de la compañía.

La técnica contemporánea por la que los bailarines hacen pasar la música cubana se manifiesta claramente, sintiéndose a veces como una prisión de la que ellos mismos intentan liberarse, y otras como una liberación, y sobre todo, como una evolución. Viene regando flores…es una celebración al movimiento, al ritmo y a la sensualidad que se transmite por la danza.

El público, emocionado, inundó de aplausos a bailarines y músicos, quienes ofrecieron una última danza como agradecimiento, una danza en la que cada uno bailaba su versión contemporánea del baile cubano.

La Capella Real de Catalunya

La Capella Reial de Catalunya abrirá su temporada 2009 junto a Tembembe, se anunció en el Cervantino

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El arte puede salvar al mundo sólo si somos capaces de aportar un poco de justicia y posibilidades de solución. “Debemos empezar por darles de comer a los que mueren de hambre y escuela a los que requieren educación. La música es muy bonita, pero sin nada en el estómago, uno no la puede disfrutar y si no hay educación no hay desarrollo de la sensibilidad”, comentó Jordi Savall, en conferencia de prensa ofrecida al término de la presentación del encuentro de músicas de fuego & ayre de la Iberia antigua al Nuevo Mundo.

Savall, director de La Capella Reial de Catalunya, que se presentó en el Templo de la Valenciana al lado de Hespèrion XXI y Tembembe Ensamble Continuo, dentro del 36 Festival Internacional Cervantino, señaló que “pensar lo que somos y lo que deberíamos ser es parte de nuestro proyecto, así como demostrar que la música es necesaria para encontrar, de nuevo, la capacidad de diálogo que se ha perdido”.

Integrado por villancicos antiguos y criollos, negrillas, danzas cantadas e instrumentales y piezas de diversos autores, el programa se llevó a cabo en dicho recinto guanajuatense, bajo la dirección de Jordi Savall, uno de los más grandes intérpretes de la viola da gamba. Fandangos, chaconas, guarachas y jácaras, fueron algunas de las piezas huastecas y jarochas que, acompañadas del zapateado de Donají Esparza, compartieron los tres grupos.

Savall, informó que el 7 de enero de 2009, en su concierto inaugural de temporada, La Capella Reial de Catalunya ofrecerá el mismo programa que presentó en el 36 FIC, con la intervención, también, de Hespèrion XXI y del mexicano Tembembe Ensamble Continuo, y agregó que no era habitual realizar estas mezclas musicales: “es la primera vez que se hace en el mundo, pero nuestras músicas poseen cosas en común, así como la tradición de buscar en lo extranjero lo interesante”.

Entre los puntos en común más evidentes encontramos que ambas músicas poseen un pulso vital: vienen de la danza y del canto -formas de comunicación-, así como de la Hemos olvidado que estas músicas están ligadas a la vida cotidiana, y eso es lo que las hace tan vivas hoy en día necesidad de sublimar una forma de esperanza a través de la religión. “Para mí, algo positivo que los españoles hicieron fue el haber podido incorporar las danzas, cantos y la belleza de la música de los indígenas y los mestizos, a la liturgia y a la celebración”.

Recordó que, además de poseer un tono festivo, la música antigua es solemne, debido a que era algo muy importante. “Ahora hemos perdido el concepto sagrado de las cosas, todo se ha banalizado al perderse el sentido del esfuerzo. En la antigüedad, la música tenía un poder inmenso, era una medicina que sanaba al enfermo, educaba, tenía un poder sagrado, era el lenguaje con el cual el hombre entraba en contacto con el universo superior, con dios, con los muertos. Hemos olvidado que estas músicas están ligadas a la vida cotidiana, y eso es lo que las hace tan vivas hoy en día”.

Luego de asegurar que lo más bello del oficio de los músicos, “es el poder dar voz y sonido a tantas cosas olvidadas”, comentó que poderles dar voz a estos cantos y músicas, que nos aportan hoy en día un mensaje que no encontramos en la música de este tiempo, es un privilegio e informó que actualmente está preparando un complejo proyecto en torno a las músicas de Jerusalén, “ciudad símbolo de todos los conflictos del mundo, que posee las tres principales religiones, que ha sido destruida y ha vuelto a renacer. Si se pudiera instaurar la paz en esa región, se podría esperar la paz en el mundo entero”.

La Capella Reial de Catalunya -compuesta por Adriana Fernández, David Sagastume, Lluís Vilamajó, Furio Zanasi y Daniel Carnovich- es uno de los primeros grupos vocales dedicados a la interpretación con rigor histórico, del repertorio del Siglo de Oro, constituido exclusivamente por voces hispánicas y latinas. Creada a partir del modelo de las famosas capillas reales medievales, para las cuales fueron escritas las grandes obras maestras de las músicas sagrada y profana de la Península Ibérica, esta nueva Capella Reial es fruto de más de 13 años de investigación e interpretación en el ámbito del repertorio antiguo.

Participó en la banda sonora de la película Jeanne La Pucelle, de Jacques Rivette, así como en las óperas Una cosa rara, de Vicent Martín i Soler, y L’Orfeo, de Claudio Monteverdi, representadas en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, en el Teatro Real de Madrid, el Wiener Konzerthaus y el Teatro Reggio di Torino. También la ha interpretado en el Palais des Arts de Bruselas, en la Opéra de Bordeaux y en la inauguración del Festival de Edimburgo de 2007, y ha recibido diversos premios y distinciones durante los últimos años.

Jordi Savall, quien acumula alrededor de 50 premios internacionales y más de 70 discos grabados, es una de las personalidades musicales más polivalentes de su generación. Sus actividades como concertista, pedagogo, investigador y creador de nuevos proyectos, tanto musicales como culturales, le sitúan entre los principales artífices de la actual revalorización de la música histórica.

Con su fundamental participación en la película de Alain Corneau, Tous les Matins du Monde (César a la mejor banda sonora), su intensa actividad concertística (140 conciertos al año), discográfica (más de 170 discos) y la creación de Alia Vox -su propio sello editorial- está demostrando que la música antigua no tiene que ser necesariamente elitista y puede interesar, en todo el mundo, a un público cada vez más joven y numeroso.

Ha recibido numerosas distinciones, como el Grand Prix de l’Académie du Disque Français, Edison Klasik, Grand Prix de la Nouvelle Académie du Disque, y Grand Prix de l’Académie Charles Cross. En 2001 y 2002 estuvo nominada a los Grammy Award y en 2003 el gobierno francés le otorgó el título de Officier de l’ordre des Arts et des Lettres.

Tembembe Ensamble Continuo hace gala en sus interpretaciones antiguas, clásicas y tradicionales del son barroco, tanto de México como de Latinoamérica. Está integrado por Ada Coronel (voz), Donají Esparza (zapateado jarocho), Patricio Hidalgo (voz, jarana tercerola y arpa jarocha), Leopoldo Novoa (marimbol, guitarra de son tercera y arpa llanera), Enrique Barona (voz, huapanguera, jaranas, guitarra de son y leona), y Eloy Cruz (guitarra barroca, jarana barroca y tiorba).

El Ensamble surgió en 1998, después de que un grupo de músicos veracruzanos investigara, durante tres años, los antecedentes del son jarocho y se diera cuenta que la música barroca de la guitarra española del siglo XVII, había influido en la música hispana del siglo XVII y XVIII. Desde entonces se ha propuesto investigar, recrear y difundir la intrínseca relación entre la música del periodo Barroco y el repertorio tradicional mexicano y latinoamericano, rompiendo la barrera histórica e imaginaria.

Hespèrion XXI integrado por Jordi Savall, Sergi Casademut, Fahmi Alqhai, Xavier Díaz-Latorre, Arianna Savall, Pedro Estevan, Bruce Dickey, Beatrice Delpierre, Elies Hernandis y Jospe Borrás, se aboca al estudio y la interpretación de la música antigua a partir de premisas actuales. En sus más de 30 años de trayectoria ha interpretado numerosas obras o programas inéditos a partir de una intensa actividad concertística en Europa y América.

La lengua nahuatl y Angel Ma. Garibay…

La lengua nahuatl y Angel Ma. Garibay…

 

 

 

Con fama de osco, pero con las puertas abiertas del corazón, de par en par. En creación sin reposo, alejado del mundo, pero no de espaldas a sus problemas, fue el raro ejemplar del humanismo sin fronteras.

 

 

Se han valorado en mucho sus merecimientos de sus estudios de textos nahuas, grecolatinos y hebráicos.

 

 

Angel María Garibay Kintana, nació en la ciudad de Toluca el 18 de junio de 1892, segundo hijo de Manuel Garibay, obrero mecánico hábil y Ma. Soledad Kintana, se establecieron con sus tres hijos a orillas del Pueblo de Santa Fe, a su vez a orillas del Distrito Federal y allí Angel Ma. Garibay pasó su infancia. Su Padre murió cuando el tenía seis años.

 

 

 

Aprendió a leer en una escuela oficial y a los catorce años entró al Seminario Conciliar de México, donde aprendería Latín, griego, hebreo, alemán, inglés, nahuatl y otomí.

 

 

 

Fue humanista, hebreólogo, helenista y descubridor del legado literario de los antiguos mexicanos.

 

 

 

El 28 de octubre de 1917 de ordenó de sacerdote.

 

 

 

Fue enviado dos años a Jilotepec donde aprendió el otomí. Después estuvo en San Martín de las Pirámides, en Huisquilucan, en Tenancingo y en Otumba.

 

 

 

Entre sus discípulos se cuenta al historiador y obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, a Guillermo Tardiff, al P. Octaviano Valdés, entre muchos.

 

 

 

Entre sus primeros amigos estuvieron Justino Fernández, Edmundo O·Gorman, Agustín Yánez y su obra “Llave del náhuatl” ha servido a muchos estudiosos para aprender esta lengua.

 

 

 

Con fama de solitario y trato difícil, siempre tuvo abiertas las puertas a sus discípulos y a quien buscara su consejo. Se pasó los últimos 27 años de su vida consagrado enteramente a la investigación.

 

 

 

Fue profesor extraordinario de la Facultad de Filosofía en la UNAM, Director del Seminario de Cultura Náhuatl y su obra e introducción  a La Historia de la Literatura Náhuatl es de mucho valor académico.

 

 

 

Solo la muerte pudo impedir al maestro Angel Ma. Garibay el rescate completo de la poesía náhuatl. 1968.

Un Obispo en Chihuahua

 

Almeida Merino, el obispo de la democracia electoral*

*En la reunión previa a las elecciones de gobernador de Chihuahua de 1986, donde PAN tuvo una gran oportunidad de ganar, se reunieron los obispos de Chihuahua para exhortar al pueblo a participar con su voto en la contienda. Yo estuve presente en esa reunión casi cerrada.J F ZEl pasado 21 de junio, falleció a los 92 años, el arzobispo emérito Adalberto Almeida MerinoSi se ha dado un proceso de democratización y de participación social en el Chihuahua contemporáneo, se debe, en gran parte, a la intervención de la Iglesia conducida por don Adalberto Almeida MerinoFinalmente, tanto al arzobispo de Chihuahua como al obispo de Juárez se les asignaron, antes de su jubilación, obispos coadjutores para neutralizar su tarea. A Talamás le impusieron nada menos que a Juan Sandoval Íñiguez, y a monseñor Adalberto a José Fernández Arteaga.Pastor fiel a las renovaciones del Concilio Vaticano IICuya aportación es más social que religiosa Enfrentó con valentía el fraude electoral de 1986. Cuando políticamente estaba prohibido desafiar las decisiones del sistema, él encaró el avasallamiento sistémico de dos imperios: El del viejo sistema político imperante Y el del Vaticano, que en esa coyuntura actuó en complicidad.Adalberto, hijo único, tempranamente huérfano, nació el 6 de junio de 1916 en el poblado de Bachíniva, Chihuahua. En 1929 ingresó al seminario, donde estudió tres años de latín y año y medio de filosofía. La persecución religiosa desatada en el país y sus características peculiares en el estado norteño provocó la desbandada de seminaristas. Monseñor Antonio Guízar y Valencia, hermano de Rafael, recientemente canonizado, logró que estudiara en el Seminario de Durango. Posteriormente lo envió a Roma, acompañado de otros seminaristas, entre ellos Manuel Talamás Camandari (futuro obispo de Ciudad Juárez), Carlos Enríquez (vicario general de esa misma ciudad) y Arturo García Muñoz. Su paso por Europa, de 1936 a 1946, coincide con la Segunda Guerra Mundial; Obtuvo en Roma la licenciatura en filosofía, en teología y derecho canónico por la Universidad Gregoriana.En mayo de 1956 Adalberto fue nombrado obispo de Tulancingo, ocupando el lugar de Miguel Darío Miranda, futuro arzobispo de México; ahí permaneció casi seis años hasta que fue trasladado a Zacatecas. Finalmente, el 24 de agosto de 1969 regresó a Chihuahua y el 9 de septiembre tomó posesión como arzobispo.Los cambios en la entidad y en su cultura política indican un trabajo pastoral en los tejidos sociales de los laicos de las clases medias. Se puede afirmar que la Iglesia católica tuvo una fuerte presencia en los procesos electorales de 1983, 1985 y 1986. Su visibilidad política fue particularmente notoria en las elecciones de 1986, los comicios más conflictivos, caracterizados, a su vez, por un mayor grado de participación social. Es erróneo situar a Almeida Merino como simpatizante de la teología de la liberación, aunque efectivamente desarrolla de manera intensa una pastoral social, centrada en la justicia y en la promoción de los pobres, pero más en la perspectiva de un humanismo cristiano progresista. De ahí su acento en la democracia, en la participación cívica, en la defensa y promoción del voto.Mientras en aquellos años los analistas en materia religiosa señalaban que En el sur del país la tendencia de los obispos progresistas era “tierra y libertad”, que significaba la confrontación con la injusticia social, estructuras autoritarias y la defensa de los derechos humanos más elementales, En el norte la caracterización era simbolizada por “sufragio efectivo no reelección”, cuya tendencia más ciudadana la protagonizaba monseñor Adalberto Almeida.El investigador de movimientos socio religiosos en México, Gabriel Muro, dice: “Si anteriormente las preocupaciones sociales de la estructura eclesiástica se centraban en pugnar por la justicia social, en la década de los 80, lo hizo en la responsabilidad cívica” (Iglesia y movimientos sociales en México, p.152).En medio de las múltiples movilizaciones de oposición ante el supuesto fraude electoral de 1986 en Chihuahua, animadas principalmente por organizaciones católicas, la jerarquía decide el 13 de julio cerrar los templos el domingo siguiente para protestar contra el fraude electoral. El domingo señalado, Almeida Merino hizo leer en todos los templos del estado una fuerte homilía de denuncia; sin embargo, el delegado apostólico, Girolamo Prigione, ordenó cancelar esta acción y se comunicó con el Vaticano, respondiendo así a la solicitud del entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett.Pocos días después, los obispos de Chihuahua recibieron una notificación tajante de Roma que les ordenaba suspender las medidas de protesta; bajo la ley canónica era ilegítimo suspender el culto. Los obispos se plegaron al Vaticano y al gobierno del entonces presidente Miguel de la Madrid. Sin embargo, el precedente estaba dado: la Iglesia católica se había atrevido a tocar de manera amenazante un momento de debilidad estructural y una de las fibras más sensibles en que se había apoyado tradicionalmente el viejo sistema político mexicano. Muchos obispos respaldaron al arzobispo y repudiaron, ad intra, el colaboracionismo entreguista de Prigione. Sin duda fue un parteaguas que marcó la irrupción política de la Iglesia, favorecida por el declinamiento, la erosión paulatina del sistema político.El “caso” Chihuahua marca una nueva etapa de negociación y de correlación política entre la Iglesia y el Estado; dos instituciones que, manteniendo intactos sus principios, habían desgastado su pacto inicial de convivencia y se disponían a renegociar. La Iglesia católica, mediante la presión pública y social, perfectamente coordinada con la negociación privada, cupular y tradicional, obtendría una serie de triunfos que culminarían con “el fin de la simulación”, es decir, se modificaría la Constitución y se entablarían relaciones diplomáticas con el Vaticano. La acción de Almeida Merino a la larga significó un proceso de reacomodo de actores.La jerarquía católica, durante décadas identificada con el reaccionarismo político petrificado, de pronto emerge identificada con los reclamos sociales de democracia y de nuevas reglas de juego, así como la inclusión de nuevos jugadores en el complejo entramado político. Almeida Merino, un obispo civilista al que nuestra incierta democracia le debe mucho.Bernardo Barranco V.

La Historia es aprender a morir

La Historia es aprender a morir

 

 

Como la historia, el juego infantil es una acción cuyo sentido último se nos escapa. Quizá la historia como el juego, es aprender a morir, una escenificación o una alegoría de la muerte.

 

Y yo en la muerte descubrí el lenguaje:

 

El universo habla solo

Pero los hombres hablan con los hombres:

El corral de los juegos era historia

Y era historia jugar a morir juntos.

 

 

Pasado en Claro

 

La historia es el lugar de prueba de los hombres., en la historia el hombre se realiza en lo más alto: La camaradería, la fraternidad, la acción colectiva, el sacrificio. La Vida Humana es historia pues la vivimos frente, entre, contra y con los otros y la vida hay que vivirla.

 

Mi pasión por la historia viva es la política, aquí interviene otra pasión, la más poderosa: La Poesía. Dos caras de la misma enigmática realidad.

 

Cuando la historia duerme, hablan los sueños; en la frente del pueblo dormido el poema es una constelación de sangre.

 

Cuando la historia despierta, la imagen se hace acto, acontece el poema: La poesía entra en acción.

 

Hoy no creo que la poesía pueda cambiar al mundo.

 

Yo no podría vivir en un mundo sin poemas, porque la poesía salva al tiempo, salva al instante, sin matarlo, sin quitarle vivacidad.

 

 

Octavio Paz

Un teórico de la historia:René Remond

 

René Rémond

Soledad Loaeza

 La Jornada

Falleció en París a los 88 años René Rémond, historiador y politólogo, conocido sobre todo por sus trabajos sobre la derecha francesa y por la rehabilitación de la historia política.

 

Su obra rescató el estudio de los acontecimientos políticos de la descalificación que había sufrido por parte de la escuela de los Annales que, en cambio, impulsó la historia económica y social, y que ejerció una prolongada hegemonía sobre la historiografía francesa.

 

Esta perspectiva descartaba, no sin un cierto desdén, la historia política, en cuyos vaivenes veía incidentes, anécdotas dominadas por el corto plazo, acontecimientos sin huella.

 

De ahí, en parte, la importancia de la obra de Rémond que fue también una protesta contra los riesgos de una “historia oficial”. Sin embargo, no rechazó ni mucho menos las enseñanzas de Fernand Braudel y de los Annales, sino que identificó las “fuerzas profundas” y de largo plazo que también actúan sobre nuestras relaciones con el poder y que impulsan fenómenos que muestran notables continuidades y gran perdurabilidad como la opinión, las creencias y las ideas, y su expresión institucional por ejemplo, en partidos políticos, o en comportamientos electorales.

 

Rémond también defendió el estudio de la historia contemporánea, al que integró el instrumental de la ciencia política, con la lucidez de un observador comprometido que -al igual que Raymond Aron- entendió el hecho político como el “punto de condensación” de la vida social.

 

Para él la política es un componente central de la realidad concreta, con el que nos topamos de continuo, y que, según nos dice en un breve ensayo autobiográfico publicado en 1987, condujo el siglo XX “… a golpe de su vara de hierro.”

 

Sus trabajos revelan pasión por la política como un ejercicio esencialmente inquisitivo de reflexión intelectual, pero también como un compromiso moral que, en su caso particular, estuvo inspirado por la profunda influencia de su pertenencia a la Iglesia católica, que también guió su participación en la vida pública. (Durante la guerra formó parte de un grupo de resistencia antialemana integrado por jóvenes católicos.)

 

En el ensayo autobiográfico antes mencionado, que se publicó en la obra compilada por Pierre Nora con el título Egohistoires, René Rémond escribió que la historia de una carrera profesional puede reconstruirse de la misma manera que en el pasado los geógrafos describían el curso de un río, una trayectoria que se forma según las exigencias de la voluntad y siguiendo los dictados profundos de las inclinaciones y de las afinidades personales, pero su diseño final también está sujeto a las formas imprevistas del camino que la orientan y la enriquecen. Así, su carrera profesional fue también producto de las ocasiones que aparecieron súbitamente, de “… peticiones inesperadas que son como los accidentes de la hidrografía, los afluentes que alimentan al río por la izquierda y por la derecha, las capturas, el paso de un terreno a otro…”

 

 

Rémond nos invita a leer su historia individual en el contexto de la historia de Francia, sobre todo en los acelerados cambios ocurridos después de 1945, cuando el fin de la guerra demandaba la reconstrucción de las fuerzas políticas que habían sido devastadas por los años de la entreguerra.

 

 

En este contexto su convocatoria al estudio de la historia contemporánea era un llamado a la reconciliación nacional dentro de una visión plural de la actividad intelectual y política, y a entender que la vocación natural del historiador es iluminar todos los rincones del pasado, incluso los más oscuros o los más vergonzosos.

 

La vida profesional de Rémond no se desarrolló solamente en los archivos ni en el gabinete de investigación, sino que se construyó y se enriqueció al ritmo también de la realidad inmediata y atendiendo a las oportunidades del presente.

 

En consecuencia, también impulsó una visión moderna del papel que los universitarios pueden jugar más allá de los muros del recinto académico. Su participación en labores distintas de la investigación y la docencia, por ejemplo, en los medios de difusión, escritos y audivisuales a través del periodismo, y en la construcción de instituciones fue una poderosa referencia para la formación de un tipo ideal de universitario de nuestro tiempo: el hombre de conocimiento que además de reconstruir el pasado contribuye a la construcción del presente, sin traicionar el rigor ni el compromiso que le impone su lealtad original al mundo de las ideas.

 

René Rémond fue miembro de la Academia Francesa, presidente de la Fundación de Ciencias Políticas en París. Fue también presidente de la Universidad de Nanterre entre 1971 y 1976. A mediados de los años 70 tuve la buena fortuna de asistir a su curso sobre Fuerzas Políticas en Francia en el Instituto de Estudios Políticos de París, que ya para entonces era el bastión de una historia política renovada.

 

Memorables son la profundidad de sus planteamientos, la disciplina del razonamiento y la arrolladora erudición, al igual que la generosidad de sus ideas. Visitó México en 1998 y pronunció en El Colegio de México una conferencia con el título Memoria y deber de memoria. En nombre de una y de otro rindo honor a René Rémond.

José Revueltas y 1968

 

 

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 José Revueltas y 1968

 

 

Nació el 20 de noviembre de 1914 en Canatlán,  Durango.

 

 

Sus hermanos fueron: Silvestre Revueltas, Fermín Revueltas  y Rosaura Revueltas, todos artistas. escritor, músico, pintor y actriz. 

 

 

Estuvo en prisión muchas veces por su activismo político, desde siendo casi un niño y aún siendo menor de edad  lo enviaron por primera vez a la cárcel de máxima seguridad: las Islas Marías.

 

 

Participó en el Movimiento Ferrocarrilero en 1958, donde también lo apresaron.

 

 

En 1968 fue acusado de ser el “autor intelectual” del movimiento estudiantil de México, que culminó con la Matanza de Tlatelolco, por lo cual lo apresaron y enviaron a la cárcel de Lecumberri, El Palacio Negro, lugar desde el cual escribió una de sus más refinadas novelas: El Apando.