Desde Chiapas en Pro de la Infancia

Pronunciamiento de Melel Xojobal en el 20 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño

A LOS PUEBLOS DE CHIAPAS Y MÉXICO

A LOS ORGANISMOS DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS

A LAS AUTORIDADES ESTATALES Y MUNICIPALES DEL ESTADO DE CHIAPAS

A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ESTATALES Y NACIONALES

A LA SOCIEDAD EN GENERAL

Hoy se conmemora el XX aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado internacional de derechos humanos más aceptado de la historia. En el año 1990 México lo ratifica adquiriendo con esto una serie de responsabilidades hacia todas las niñas y niños mexicanos.

A veinte años de su creación se reconocen avances a nivel nacional, por ejemplo la creación de la Ley Federal para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, y las 29 leyes estatales en esta misma materia. El estado de Chiapas cuenta con su propia ley de Protección, y ha realizado diversos esfuerzos legislativos para terminar con todas las formas de violencia hacia las niñas, niños y adolescentes.

Sin embargo, aún existen compromisos pendientes con la infancia chiapaneca, particularmente con las niñas y niños indígenas, especialmente en lo que se refiere a sus derechos a la educación, salud, protección contra todas las formas de maltrato y violencia, y a la libertad de expresión-opinión.

1. El estado carece de políticas públicas y programas para los diferentes sectores de población infantil, persistiendo la discriminación en la mayoría de las instituciones educativas, de salud y otras que brindan servicios a la infancia indígena.

2. No existen instituciones de salud que brinden atención especializada a la primera infancia, persistiendo los altos niveles de desnutrición y mortalidad infantil, especialmente en los municipios con alto porcentaje de población indígena.

3. A pesar de que desde enero del 2008 el registro de nacimiento es universal, gratuito y obligatorio hasta los seis meses, los mecanismos para la gestión de documentos de identidad continúan siendo deficientes, siendo Chiapas el estado con la menor cobertura en todo el país.

4. Chiapas presenta el menor porcentaje de asistencia escolar a nivel nacional, y no existen las condiciones necesarias para el acceso y permanencia de todas las niñas y niños indígenas en la escuela.


5. Aún con los esfuerzos realizados por el estado para disminuir y atender el maltrato y otras formas de violencia contra la infancia, las niñas y niños pequeños siguen siendo víctimas cotidianas de la violencia institucional, social y familiar. Además, es preocupante el reciente aumento de casos de niñas y niños víctimas de diversas formas de explotación y trata de personas.


6. Día a día se incrementa la criminalización de las expresiones culturales de las y los adolescentes y jóvenes chiapanecos, lo que se traduce en acciones gubernamentales que violentan su derecho a la libre expresión y asociación. Tal es el caso del joven de 16 años Víctor Martín Penagos Estrada “El Burla” quien fue asesinado como consecuencia de las políticas de criminalización hacia los escritores de graffiti en San Cristóbal de Las Casas.

7. También se ha incrementado de manera alarmante la violencia ejercida por parte de las autoridades del estado hacia las niñas, niños, jóvenes indígenas y sus familias por motivos políticos,  siendo los casos más recientes: el violento desalojo de las familias que habitaban en los terrenos del extinto Instituto Nacional Indigenista (INI) en San Cristóbal de Las Casas, las acciones de hostigamiento a las familias del municipio de Venustiano Carranza, y los allanamientos a casas habitación de activistas de las organizaciones de la sociedad civil en la ciudad de Comitán, entre otros que hemos denunciado en su momento.

Por todo lo anterior, exigimos a autoridades de todos los niveles:

Que garanticen el cumplimiento de los derechos de las niñas y niños de Chiapas e implementen las medidas oportunas para proteger su vida e integridad física y psicológica.

El cese inmediato a las acciones de hostigamiento y violencia hacia las niñas, niños y jóvenes indígenas y sus familias.


Que implementen acciones para prevenir todas las formas de violencia y maltrato hacia niñas, niños y jóvenes indígenas.


Que implementen políticas públicas y destinen recursos específicos para asegurar el pleno ejercicio y defensa de los derechos de niñas y niños indígenas.

Estas son las mínimas acciones necesarias para seguir avanzando hacia el pleno cumplimiento de los derechos humanos de la infancia y juventud indígena.

El día de hoy, en el marco del XX aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, reiteramos nuestro compromiso de trabajo por los derechos de las niñas, niños y jóvenes indígenas de Chiapas.

San Cristóbal de Las Casas, 20 de noviembre de 2009.

Atentamente,

Melel Xojobal, A.C.

--  Área de Sistematización e Incidencia / Comunicación Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas A.C. Calle Brasil #14, Barrio Mexicanos,  San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México Código Postal: 29240 Tel +52 (967) 6787395, 6787396

Querétaro y la Iglesia

476 años de

Cristianismo,

en Querétaro. 

José Félix Zavala

 

 

“Los Chichimecas sometidos, se pacificaron y admitieron el evangelio que les enseñaron los misioneros y en señal de paz, pidieron que se les colocara una cruz en la cumbre de la loma del Sangremal, que fue el lugar de la rendición y donde se apareció el apóstol Santiago y la Santa Cruz“.

“Al día siguiente 26 de julio de 1531, mandó construir el cacique Conín, una enramada en la loma del Sangremal, celebrándose allí la primera misa, por Fray Alonso de Rangel, que venía con los invasores y enseguida bautizó a una gran multitud de chichimecas evangelizados con anterioridad por Juan Sánchez de Alanís”. 

De este acontecimiento mítico, de la tradición oral, única forma posible a los vencidos de preservar su religión, fusionando dos concepciones religiosas distintas, se desprende el nacimiento de la Iglesia en Querétaro.  

Tendrá como culminación la Bula Papal de Pío lX “Dei óptimo Máximo”, fechada el 26 de enero de 1863, creándose así la diócesis de Querétaro, siendo su primer obispo Bernardo Gárate de Arizmendi. 

Los primeros evangelizadores, venidos después de la llegada del pochetecatl Conín en 1531, al frente de un numeroso grupo de otomíes y posteriormente junto con al conquistador español, Hernán Pérez de Bocanegra, llegaron los tarascos y posteriormente los españoles, al valle del milenario Querétaro.   

Fueron:

Fray Alonso de Rangel

Fray Jacobo Daciano

Don Juan Sánchez de Alanís 

El primer templo católico levantado en  la región, parece haber sido, la llamada iglesia Chiquita, de La Cañada, posteriormente  la ermita o humilladero del Sangremal, donde estuvo la Santa Cruz de los Milagros, fundándose posteriormente por 1540, La Doctrina, templo y parroquia de Santiago Apóstol, regida por los frailes franciscanos, bajo el patronato del gobernador del pueblo de indios el pochtecatl Conín.  

Los santos patronos de Querétaro son: 

 

La Santa Cruz de los Milagros, con su fiesta anual del 12 al 15 de septiembre, con un verdadero sentido prehispánico.

 

La Virgen de los Naturales o del Pueblito, con sus fiestas de Febrero o del Pan Blanco, lo mismo con una fiesta de fuerte e indisoluble lazo mesoamericano. 

 

La Virgen de los Dolores de Soriano, traída por los frailes dominicos a la Sierra Gorda, primero a Huichapan y luego a Maconí, destruidas estas misiones por los jonaces fue rescatada para su culto, en la misión dominica de Soriano. 

Santiago Apóstol, traído por los españoles como Santiago Matamoros, según relieve en la portada principal del templo de San Francisco y la tradición de la batalla del Sangremal, es el  santo patrón principal, en la refundación del pueblo indio de Querétaro, posteriormente, patrono de la ciudad y después de la Diócesis. 

Las esculturas de Santiago Apóstol, tanto en Catedral, como en la parroquia primada de Querétaro que lleva su nombre, en el altar principal, están, sendas esculturas de una gran factura de los escultores queretanos, en posición de un humilde peregrino y no como un guerrero. 

 

La Virgen de Guadalupe, inicia su culto católico en esta ciudad, en el templo del Hospital de los hermanos Hipólitos, actual templo  de San José de Gracia y posteriormente, en su Santuario, construido expresamente para su veneración, por la Congregación de Clérigos de Guadalupe. 

La fiesta  a esta devoción es el 12 de diciembre y se prepara con los famosos 48 días rosarios igual al número de estrellas que tiene su manto, además se realiza multitudinariamente una peregrinación anual a pie al Tepeyac, con más de cien años de llevarse acabo. 

Sus primeras capillas o templos son:

 

La Iglesia Chiquita de La Cañada

 

La Ermita y después humilladero en la cima del Sangremal

Templo, Doctrina y convento  del Señor Santiago

Parroquia y templo del Señor Santiago.

La capilla de indios de San Francisquito

La capilla de indios del Espíritu Santo

La capilla de indios de San Antoñito

 

La Capilla de indios de San Sebastián

 

La Capilla de indios de Santa Ana

Templo y hospital para indios de La Inmaculada Concepción 

Sus misiones en la Sierra Gorda son:

Las misiones agustinas en Xilitla, instalándose la primera en

Jalpan. 1550.

Las  primeras misiones franciscanas en 1540.

Las 8 misiones Dominicas -1687- en el semidesierto, entre los jonaces.

Las misiones franciscanas fernandinas, a partir de 1750  entre los pames.

 

Los grandes conventos de religiosos son:

El Convento Grande de San Francisco en Querétaro

Sede de doctrina, parroquia de Santiago, sede de la

provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán, colegio, noviciado y centro colonizador europeo,

Hospital Real de San José de Gracia. 1586.

El Convento de recolección y Santuario en el Pueblito. 1632.

El Colegio de Propaganda Fide. 1683.

El Convento de franciscanos descalzos, los dieguinos, llamado  de San Antonio.1613

El Convento agustino de Nuestra Señora de los Dolores. 1602.

El Convento Carmelita de Santa Teresa de Jesús. 1614

El Convento Dominico de Santo Domingo. 1686.

El Convento de los Mercedarios. 1736

Oratorio y convento de San Felipe Neri. 1755, actual sede catedralicia

Templo y colegios de la Compañía de Jesús. Siglo XVll

Congregación de Clérigos de Nuestra Señora de Guadalupe. 

Los Grandes monasterios femeninos son:

Real Convento de santa Clara de Jesús.1607

Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo. 1670.

Convento de San José de Gracia para Monjas Capuchinas Pobres.1718

Real Colegio del Señor San José de hermanas Terceras

Carmelitas Descalzas. 1736.

Convento del Dulce Nombre de Jesús para Carmelitas Descalzas Reformadas de Santa Teresa de Jesús.1803. 

El Pleito grande.

El obispado de Michoacán con sede en Tzintsuntzan y el Arzobispado de México, encabezados por Vasco de Quiroga y Juan de Zumárraga, respectivamente, pelearon por cerca de 40 años, por la pertenencia de Querétaro, como parte de su jurisdicción religiosa. Pleito resuelto a favor del Arzobispado de México, posteriormente pasó a ser parte del Arzobispado de Michoacán. 

Varias veces durante el apogeo económico y religioso de Querétaro se buscó que fuera sede episcopal, hecho que nunca se logró. 

Las Cofradías religiosas con autorización real y pontificia fueron otras formas de organización social y religiosa que tuvieron fuerza durante el apogeo del virreinato español en tierras mexicanas y Querétaro, no fue la excepción. 

Sobresalieron la Cofradía de la Inmaculada Concepción y la Cofradía del Santísimo Sacramento 

Lo mismo las obras pías y las famosas capellanías, que no fueron otra cosa que donaciones en tierras y dinero, a los religiosos, con propósitos de salvación de sus almas. Este  tipo de donaciones fueron copiosas durante la invasión española. 

Es importante tener presente que en el concilio mexicano de 1585, se estableció el sistema de parroquias, a cargo del clero secular, de acuerdo a las resoluciones del Concilio de Trento. 

La entrega secular de la parroquia de Santiago, por parte de los franciscanos, fue el 7 de febrero de 1759, después de 200 años de tenerla a su cargo. 

Cambió también de sede en 1771, al templo de la Compañía de Jesús, cerrado entonces por la expulsión de los jesuitas de la Nueva España. 

Es en 1863 cuando el Papa Pío lX establece la diócesis de Querétaro y quién ejecuta esa orden es el obispo de León a su vez mandado por el Arzobispo de Morelia, fue Clemente de Jesús Diez de Sollano y fue un 7 de febrero de 1864. 

El territorio de la diócesis comprende el actual estado de Querétaro y siete municipios del estado de Guanajuato, con una extensión de más de 15 mil kilómetros. 

Actualmente esta dividida en cuatro regiones geográficas, como son Los Valles centrales, la región sur, el semidesierto y la Sierra Gorda. 

La forman 86 parroquias, en doce decanatos.

Sus obispos han sido:

Bernardo López Arizmendi. 1865-1866

Ramón Camacho García. 1869-1884

Rafael S. Camacho García. 1885-1908

Manuel Rivera Muñoz 1908-1914

Francisco Banegas Galván. 1919-1932

Marciano Tinajero y Estrada. 1933-1957

Alfonso Toríz Cobián. 1958-1988

Mario Gaperín Gasperín. 1989- 

Los Papa que han tenido una intervención directa en la Iglesia en Querétaro han sido: 

Papa Pío lX    creador de la diócesis y su cabildo el 26 de febrero de 1863, con Bula “Deo Optimo Máximo” y nombró a sus dos primeros obispos. 

Papa León Xlll, Quién nombró al obispo Rafael Sabás Camacho y legó la coronación pontificia de la Virgen de Guadalupe en Querétaro al Arzobispo de Guadalajara, Don Pedro Loza. 

Papa San Pío X,  Quién nombrara al obispo Manuel Rivera Muñoz 

Papa Benedicto XV,  Quién nombrara al obispo Francisco Banegas Galván 

Papa Pío Xl,  Quién nombrara obispo a Marciano Tinajero y Estrada y al Queretano Pedro Vera y Zuria Arzobispo de Puebla y concede coronación pontificia a Ntra. Sra. Del Pueblito y coronada por el Arzobispo de Michoacán el 17 de octubre de 1946. 

Papa Pío Xll,  Quién nombrara al obispo Alfonso Toríz Cobián y legara a este la coronación pontificia de la Virgen de Guadalupe del Seminario Conciliar de Querétaro 

Papa Juan XXlll,  Quién el 16 de abril de 1963 concedió coronación pontificia a la Virgen de Soriano, que fuera coronada por el Cardenal José Garibi Rivera el 7 de febrero de 1964. 

Papa Paulo Vl,  en cuyo reinado, la diócesis de Querétaro celebró su primer centenario.        

La Semana Santa en Querétaro

La Pasión

de Cristo 

 

La Semana Santa,

La Procesión del Silencio

y El Arte En Querétaro

José Félix Zavala

 “El Señor de La Huertecilla”, un Ecce Hommo, que los indios  tenían en uno de sus adoratorios, por haberles sido muy milagroso en sus enfermedades y otras necesidades, fue trasladado al Templo de La Congregación de Clérigos de Nuestra Señora de Guadalupe, para su mayor culto. Su escultor fue Anastasio Luna.

Así como ésta, toda una serie de imágenes relacionadas con la Pasión de Cristo han sido realizadas por los grandes artistas queretanos desde el siglo XVl hasta nuestros días, dando a propios y extraños formas agradables de conocer nuestra idiosincrasia y nuestros valores culturales y artísticos. Se encontrarán principalmente en los templos y museos del centro de la ciudad.

Retablos, esculturas, marfiles, ceras, cantera, en las manos de queretanos de oficio: escultores, ensambladores, pintores, doradores, estofadores, arquitectos, desde tiempo inmemorial han hecho, con sus obras, de esta ciudad, un conjunto monumental artístico, digno de celebrarse al comienzo de la primavera, de la Semana Santa.

Como muestra de la obra de nuestros artistas existe una devoción queretana al “El Señor de las Maravillas”, humillado, cargando una cruz, lleno de milagros y retratos, está en la capilla de la Tercera Orden, en el Templo de Santo Domingo, que convoca y pide  a quienes el dolor además exige perfección.

Al salir, en los portales del convento dominico, veremos un Jesús Nazareno, que se deja mirar de reojo por los fieles que entran y salen del templo, de la capilla, del convento o pasan en la esquina de la Cruz Atrial.

Entrando por la puerta trasera, al templo del que fuera El Real Beaterio y Colegio de Santa Rosa de Viterbo, sitio donde el churrigueresco se vuelve locura y la vista se encuentra primeramente con “el Altar del perdón”, un  petatillo tejido en oro, de donde pende un Cristo Crucificado,  abajo en lujosa vitrina, una bella talla de La Dolorosa, muestra irrefutable de aflicción, lo contempla, mientras dos ángeles en lo  alto, sosteniendo la esponja con  vinagre y la lanza que hiriera el costado del Hijo. Es lo que se llama: “Un Calvario”. Francisco Martínez Gudiño,  autor de dicho retablo une al Nicodemo y a José de Arimatea, entre los pasillos que enmarcan las columnas.

Al salir de este Museo vuelto templo, con el rabillo del ojo, entre las puertas, en un pequeño retablo, se mira al Señor de Burlas, al Señor de La Sabanilla. ¿Quién pensando en tanto dolor, lo volvió hermoso?

Lo mismo sucede en el cuatro veces centenario templo del Convento de Santa Clara, en la parte trasera, junto al coro, La Señora de la Soledad contempla una cruz vacía, sin Cristo, un sudario cuelga de ella, muy cerca de ese hermosísimo  conjunto escultórico sobre un retablo dorado se encuentra la escultura de Mariano Arce, un “Señor de La Columna”, arte y belleza vueltos dolor, sobre un pedestal de madera, custodiando la reja del coro bajo. José de Bayas es el artista que deja para su disfrute este retablo.

En el antiguo Templo de La Compañía de Jesús, frente al conjunto  escultórico monumental de la Santísima Trinidad, se encuentra otro grupo, donde La Dolorosa, San Juan, el discípulo amado, y María Magdalena, contemplan al Cristo Crucificado. Rodean la nave santos jesuitas, comenzando por Ignacio de Loyola y vienen los recuerdos de este templo y sus colegios contiguos.

Al salir de este histórico recinto, que fuera la primera Parroquia Secular de Querétaro, centenaria, de esta antigua y primera sede catedralicia queretana, se mira a un Nazareno arrastrado por el peso de la Cruz hacia la tierra, pide ayuda, mientras los fieles se acercan a él para lo contrario, es otro “Señor de Las Maravillas”.

En la portada del templo del antiguo Convento de Nuestra Señora de los Dolores, La Obrajera, está en un nicho cruciforme, belleza de los talladores queretanos de la cantera,  un Cristo de cantera decorado de flores, hojarasca, vides y a su izquierda una Dolorosa. Es en la fachada del templo que ahora conocemos como San Agustín.

En la Capilla de la Asunción,  en el templo de La Santa Cruz de Los Milagros, se encuentra en un nicho ex profeso “El Cristo Negro”, El Señor de Esquipulas, donde la Dolorosa muestra el arte queretano en todo su esplendor, al arrancar lágrimas a los fieles que contemplan la escena y el Cristo, que los indios transformaron de maíz a pasta de caña y luego en obra de arte, formando otro calvario queretano. A la salida sobre la nave del templo se verá el Ecce Hommo.

En el Templo del Convento de Santa Teresa de Jesús, de los padres Carmelitas, el amor sublime de esta mística se convierte en “El Señor de los Trabajos”, mientras “El Nazareno” preside la única capilla en pie, de las once antiguamente existentes en el Convento de las Clarisas,  otros nazarenos de finas firmas de escultores queretanos, dan la bienvenida a la entrada de Capuchinas, Carmelitas y La Merced, lugar para visitar durante La Semana Santa.

El olor de la manzanilla, las aglomeraciones de los visitantes de Las Siete Casas –De Anás a Caifás-, los tambores con toques acompasados y lúgubres, frente a una cárcel de carrizo en la “Rinconada de San Francisco” El Nazareno esta preso. Comienza el triduo santo. (Jueves, viernes y sábado)

El Coro del Conservatorio de Música J. Guadalupe Velásquez entonando el “Staba Mater Dolorosa”  o el coro “Ubi Deus Cáritas Est”, “Mandatum Novum do Vobis, Ut Diligens ad Invicem”: Que se amen los unos a los otros. Es la misa “In Caena Dominus”, la del lavatorio de los pies, mientras los templos abarrotados observan lo que solo se contempla cada año al inicio de la primavera.

Ya el domingo anterior llevaron los fieles palmas, hermosamente tejidas, mientras una imagen de Jesús sobre una burra,  recuerda la entrada “triunfal” a Jerusalén.

El jueves presencian el “lavatorio de los pies”, acompañan al “Santísimo” bajo palio, hacia “El Monumento”, obras efímeras del arte local en cada uno de sus templos para luego salir a la calle a ver el “prendimiento”.

Por otro lado se dan los preparativos de los habitantes de esta ciudad para ir a La Cañada, a Carrillo o al Pueblito, para presenciar “Las Tres Caídas”, es -Viernes Santo- el teatro como fuente de devoción, con escenarios al aire libre, donde el espectador busca su lugar a distancia, son los recuerdos más remotos de la Semana Santa en Querétaro que conservo.

Traídos de Celaya, los Judas, tronarán el día sábado, al abrirse la gloria, se agolpa en la memoria de todos, este hecho.

Los recuerdos permanecerán de generación en generación, son las celebraciones de Semana Santa en Querétaro. Es la imaginería dejada en esculturas por los grandes artistas queretanos, comenzando por los tres marianos, en los 17 conventos instalados en el centro de nuestra ciudad.

Miles de peregrinos van rumbo a Soriano, donde la Dolorosa Dominica, traída de El Doctor, después de 14 años de abandono, en las guerras de guerrillas entre chichimecas y españoles, recibe ahora el cariño de los queretanos.

Por la tarde del Viernes Santo saliendo del Templo de La Santa Cruz de Los Milagros en la Loma del Sangremal da comienzo La procesión del Silencio.

Ya sin el desfile de las grandes obras de arte elaboradas por los grandes escultores queretanos. Nombremos a los tres grandes de la escuela queretana de imaginería, “Los Tres Marianos”: Arce, Montenegro, Perrusquía, entre muchos otros.

Mujeres enlutadas, con ceras que buscan apagarse y velos que tratan de descubrir el rostro de quien lo porta, hombres encapuchados, encadenados, descalzos, expiando culpas, cargando cruces, pagando mandas.

Es necesario destacar la  organización y participación de la sociedad Queretana,  desde hace un poco más de 25 años, en la llamada “Procesión del Silencio” en Querétaro.

Los grupos se organizan, conservan sus tradiciones y costumbres; los distintos niveles de participación y vinculación se manifiestan e institucionalizan.

La procesión del Silencio se realiza en la ciudad, en el centro, se lleva a cabo la tarde del Viernes Santo y coincide con las vacaciones, buscando también un espectáculo para visitantes.

Esta procesión  funciona como un elemento organizador y abierto de la sociedad queretana, como respuesta a la conservación de la tradición y de la cultura local. Se forman las diferentes congregaciones y hermandades y la función de cada una dentro de la misma.

La procesión del silencio es una fiesta religiosa y popular como hay muchas en la Ciudad de Querétaro. Ejemplo: La Peregrinación a la Basílica de Guadalupe en la ciudad de México, es una caminata anual que se realiza en el mes de julio y que tiene más de cien años.

 

La Fiesta de Santa Cruz del Cerro de Sangremal, donde cuenta la leyenda, se apareció la imagen y Santiago Matamoros a los chichimecas logrando así  la evangelización de esta cultura mesoamericana, desde  hace aproximadamente cuatrocientos años,  desde el 12 al 15 de septiembre, se festeja esta aparición, con danzas de miles de concheros venidos del Barrio de San Francisquito, del Distrito Federal, del Estado de México, de Hidalgo, de Guanajuato, de San Luis Potosí, de diferentes lugares que llegan con ofrendas de cucharilla para depositarlas en la Loma del Sangremal,  participando en un desfile por las principales calles la tarde del 13 al 14.

La fiesta de la procesión del silencio que se celebra en Semana Santa en Viernes Santo, la conforman grupos de penitentes, llamados hermandades y cofradías que salen del Convento de la Cruz para hacer una caminata por diversas calles del centro de la ciudad,  como un testimonio público  de  los católicos  en comunión con Cristo en el  recuerdo de  la pasión, muerte y resurrección.

Como una manifestación de fe y cuyos fines son la conservación de la tradición, de la queretaneidad; siendo una fiesta popular religiosa.

El fundador de la celebración, fue el padre Ernesto Espitia, párroco de San Roque, con más de 25 años de llevarse a cabo ininterrumpidamente.

Esta celebración al paso de los años se ha ido extendiendo y  abriendo hacia la libre participación de los creyentes de manera espontánea y voluntaria, porque participan  de lugares aledaños a la Ciudad de Querétaro,  actualmente se nota más la participación de los jóvenes.        

Es importante señalar el creciente papel que tienen los elementos de culto y creencia en la vida pública de Querétaro. Estos lugares de religiosidad pueden ser vistos como espacios  donde se expresan no simplemente mensajes de integración, sino también deseos de bienestar buscados en la realidad de la existencia cotidiana de  la cultura y la tradición queretana.

Se describe lo que se ha llamado como cultura queretana, la tradición y las fiestas populares contribuyendo fuertemente al arraigo de ciertos elementos y valores que identifican a los queretanos.

Puesto que es una celebración que une a diferentes sectores de la sociedad bajo un fin común muy bien determinado, en el  que cada cual asume un papel  en el que se  identifica y hermana  con el otro.

Se nota el contexto histórico de una fiesta que comienza en Europa y que con la conquista religiosa adquiere ciertos elementos mesoamericanos. Se notan algunos símbolos específicos y se justifica esta fiesta religiosa, como un ritual.

Se nota en la organización de la Procesión del Silencio, la estructura social, el orden en que los grupos participantes salen, y forman redes de integración que los identifica y diferencia de los demás, pues persiguen un mismo fin.

Estas hermandades y cofradías ejercen cierto poder de dominio que les permite  unificarse fuertemente para la conservación y preservación de la tradición y el reconocimiento  de la cultura, de la queretaneidad. Desde 1989 al 2007.

El Paseo de La Alameda en Querétaro

El Paseo de la Alameda

José Félix Zavala 

Con la celebración de 40 corridas de toros, para recolectar un fondo de cuatro mil pesos, necesarios para la empresa, un terreno donado por Ramón Samaniego,  propietario de la hacienda de Carretas, la plantación de 1341 árboles, el permiso del Virrey Miguel De La Grúa y la iniciativa del Corregidor Ruiz Calado. Para 1804, Querétaro tenía “su Paseo de la Alameda”. 

Se pensó en este paseo, allá por el año de 1793, y en su lujo, estaba planeado, una fachada hermosa, de arcos triunfales, de diferentes órdenes de estilo, cuatro pórticos monumentales, una gran fuente al centro, con esculturas de las nueve musas y de los grandes hombres de la literatura universal. 

El proyecto de un paseo arbolado en la ciudad, al estilo del Paseo  de Bucareli, en la ciudad de México o al estilo de “paseos arbolados y jardinados” de algunas ciudades europeas, quedó  desde el inicio,  en solo una ilusión. 

De José Mariano Orihuela, maestro agrimensor, de marcada influencia neo-clásica, fue el proyecto original, de cómo sería nuestra Alameda, intento nunca realizado completamente. 

El Corregidor de Letras de Querétaro, Ignacio Ruiz Calado, pensó con acierto en la necesidad de este paseo,   lo que sería la última obra de importancia en el equipamiento urbano de la ciudad, en pleno apogeo virreinal. 

Para tan admirable paseo, se pensó, en más de cien hectáreas, ubicadas entre los cascos de las haciendas de Casa Blanca y Carretas:  

Por los jardines y arboledas de La Alameda, entre merolicos, adivinadores de la suerte, acróbatas y carruseles, ha paseado el pueblo queretano, desde principios del siglo XlX hasta nuestros días. Son ya 200 años. 

Nuestro paseo, ha tenido en su interior, al paso de su historia, y del tiempo, lo mismo que para nuestra recreación: hipódromo, palenque de gallos, paseos en carretas, bicicletas y en sus alrededores, pista de circo y el famoso tianguis, conocido como “Pueblo Nuevo”. 

También han paseado por sus jardines, los emperadores, Maximiliano y Agustín Primero, el dictador Porfirio Díaz, lo mismo que el presidente Francisco I Madero y los diputados constituyentes de 1917. 

Ha sido lo mismo, destruida la belleza de nuestro paseo de La Alameda, y los acontecimientos históricos no permitieron en su tiempo, la terminación planeada desde 1793, para este lugar, destruyéndose en parte, durante la guerra de Independencia, el sitio de Querétaro, la revolución del 1910 y por el descuido. 

Los primeros automóviles y la primera estación del ferrocarril, también estuvieron  junto a La Alameda, pero esta, a pesar de los muchos contratiempos y utilidades que ha tenido, jamás dejó de ser centro de reunión o de paseo obligado para los habitantes de la ciudad. 

Si se consigue formar una alameda y que en ella, como se carece de otro paseo, existan las gentes de toda esfera, no hay duda en que se remediarán muchos excesos. 

Existe en nuestra Alameda un conjunto escultórico, obra de Juan Velasco Perdomo, en atención a la anécdota del cronista J. Guadalupe Ramírez Álvarez, quien dice que en ese lugar de La Alameda, nuestro queridísimo amigo, – ya fallecido -, el compositor oaxaqueño, José López Alavez, compuso “La Canción Mixteca”, mientras era soldado villista, en su paso por la ciudad. 

A mediados del  siglo XX, en un intento más de darle “su lugar”, a La Alameda, tuvo “merenderos”, bancas abundantes y alumbrado con farolas de época, además de vigilancia. 

Lo he alentado haciendo delinear el lugar más plano y de mejores proporciones en que pueda formarse con más de seis mil árboles, comenzando por una calle de ochocientas varas de largo, con sus respectivas carreras para coches y gente de a pie. A rematar en una plazuela que formará unas noventa calles.  

Esta obra pensada para darle un mejor equipamiento a la ciudad, tiene entre sus cercanías obras de Manuel Tolsá y Tres Guerras, como es el Convento y Capilla de “Teresitas” y más adelante el templo y convento de Santa Rosa de Viterbo, obra de Mariano de Las Casas, que desde lejos hermosean el Paseo alamedado y dan la oportunidad de verlo, como dice Eduardo Loarca, como un “Hortus Conclusus”, donde la espiritualidad del queretano crezca. 

El primer plantío se hizo en este terreno, donado al municipio y que fuera parte de la Hacienda de Carretas,  de 1341 árboles. 

La escultura de Cristóbal Colón, colocada en 1894, con motivo del cuarto centenario del encuentro de América con Occidente, ahora colocada en el lado sur de la Alameda, tiene una columna que en un principio sirvió de base a la estatua de El Marqués, en la Plaza de Armas. 

La estatua de Benito Juárez, colocada al norte de La Alameda y al centro del camellón de la calzada Zaragoza, fue retirada del lugar y llevada a San Juan Del Río en 1967. 

La estatua erigida a  Miguel Hidalgo, forma parte de La Alameda, está en el centro y en medio de la fuente, es una  hermosa escultura al Padre de la Patria, realizada en la “Fundición artística Nacional”, del pueblo de Tacuba, ahora parte de la ciudad de México. 

La portada, estilo toscano, que tiene actualmente La Alameda, fue diseñada por el maestro Agustín Rivera y Antonio Loyola Vera, la herrería es de los hermanos, Martínez Lázaro y Domingo Galván. 

Desde hace mucho tiempo que los queretanos sentíamos en el fondo de nosotros mismos la culpa del pecado de abandono de este lugar, donde pasamos horas inolvidables ya como niños, ya como jóvenes, como adultos o como ancianos. Palabras del maestro Eduardo Loarca Castillo, cronista de la ciudad. 

Aquel Querétaro del siglo XVlll, de donde saliera la idea de un Gran Paseo arbolado, una alameda, estaba en su esplendor, sin saber que este llegaría pronto a su fin, al menos por el momento. 

En el año de 1700, al cambio de la casa real de los Hasburgo por los Borbones, Querétaro era corregimiento. Con la implantación de intendencias, recibió el nombramiento de Corregimiento de Letras por cédula real de Carlos lV, firmada en Aranjuez el 17 de junio de 1794, con atribuciones este Corregimiento de justicia, policía, hacienda y guerra, el primer Corregidor de Querétaro fue el creador de La Alameda, José Ignacio Ruiz Calado. 

En ese entonces había en la ciudad de Santiago de Querétaro, cuarenta mil habitantes entre españoles e indígenas. 23 obrajes de paños finos, además de trapiches de jergas y frazadas, tenerías y comercios de alimentos. 96 haciendas, la real fábrica de tabacos, una alhóndiga, bien abastecida de maíz y trigo. 

Por esos días, era el año de 1795, se expidieron  Las Ordenanzas, en donde se disponía para el mejor ordenamiento de la ciudad, la división  en tres cuarteles mayores y estos a su vez, en tres cuarteles menores cada uno, mas un alcalde de barrio. 

A pesar de la prosperidad, bonanza y esplendor de que se disfrutaba en Querétaro, había latente un estado de inconformidad en contra de las autoridades españolas. Señala el maestro e historiador don Manuel Septién.  

Fichas sobre la Alameda 

C

on la celebración de 40 corridas de toros, para recolectar un fondo de cuatro mil pesos, necesarios para la empresa, un terreno donado por Ramón Samaniego,  propietario de la Hacienda de Carretas, la plantación de 1341 árboles, el permiso del Virrey Miguel De La Grúa y la iniciativa del Corregidor Ignacio Ruiz Calado, para 1804, Querétaro tenía “su Paseo de la Alameda”. 

  

S

e pensó en un paseo alamedado en Querétaro, allá por el año de 1793, y en su lujo, estaba planeado, una fachada hermosa, de arcos triunfales, de diferentes órdenes de estilo, cuatro pórticos monumentales, una gran fuente al centro, con esculturas de las nueve musas y de los grandes hombres de la literatura universal. 

El proyecto de un paseo arbolado en la ciudad, al estilo del Paseo de Bucareli, en la ciudad de México o al estilo de “paseos arbolados y ajardinados” de algunas ciudades europeas, quedó  desde el inicio en solo una ilusión para nuestra ciudad. 

 

P

ara tan admirable paseo, se pensó, en más de cien hectáreas, ubicadas entre los cascos de las haciendas de Casa Blanca y Carretas, tendría una balaustrada y cuatro pórticos monumentales en los estilos: Dórico, jónico, corinto y barroco, una fuente monumental rodeada de las nueve musas, un corredor con las esculturas de los hombres de la literatura universal. 

Por los jardines y arboledas de La Alameda actual, entre merolicos, adivinadores de la suerte, acróbatas y carruseles, ha paseado el pueblo queretano, desde principios del siglo XlX hasta nuestros días. Son ya más de 200 años, de este grato paseo.

 

 

N

uestro paseo, La Alameda, ha tenido en su interior, al paso de su historia, y del tiempo, lo mismo que para nuestra recreación: un hipódromo, palenque de gallos, paseos en carretas, bicicletas de alquiler y en sus alrededores, pista de circo y el famoso tianguis, conocido como “Pueblo Nuevo”. 

También han paseado por sus jardines, los emperadores, Maximiliano y Agustín I, el dictador Porfirio Díaz, lo mismo que el presidente Francisco I. Madero y los diputados constituyentes de 1917, los villistas y el famoso compositor López Alavez, además de Guillermo Prieto. _______________________________________________________________ 

L

os primeros automóviles y la primera estación del ferrocarril, también estuvieron junto a La Alameda, pero ésta, a pesar de los muchos contratiempos y utilidades que ha tenido, como su destrucción con el sitio de Querétaro por los liberales contra los imperialistas, jamás ha dejado de ser, centro de reunión y paseo obligado para los habitantes de la ciudad. 

Si se consigue formar una alameda y que en ella, como se carece de otro paseo, existan las gentes de toda esfera, no hay duda en que se remediarán muchos excesos.

 

 

E

l

5 de febrero de 1988 fue reinaugurada por el entonces Presidente de la República, fue rodeada de rejas, curados sus árboles, cuidados sus jardines, aseados y remodelados su fuente, kiosco, bancas, etc. Su actual remodelación. Fue un 15 de septiembre de 1897 cuando fue inaugurada por primera vez.  

Existe en nuestra Alameda un conjunto escultórico, obra de Juan Velasco Perdomo, en atención a la anécdota del cronista J. Guadalupe Ramírez Álvarez, quien dice que en ese lugar de La Alameda, nuestro queridísimo amigo, – ya fallecido -, el compositor oaxaqueño, José López Alavez, compuso “La Canción Mixteca”, mientras era soldado villista (1915) en su paso por la ciudad. 

El 20 de noviembre de 1988 fue inaugurada en solemne ceremonia y puesta al público esta obra, de Juan Velasco Perdomo. 

 

D

e José Mariano Orihuela, maestro agrimensor, de marcada influencia neo-clásica, fue el proyecto original, de cómo sería nuestra Alameda, intento nunca realizado completamente. 

El Corregidor de Letras de Querétaro, Ignacio Ruiz Calado, pensó con acierto en la necesidad de este paseo, lo que sería la última obra de importancia en el equipamiento urbano de la ciudad, en pleno apogeo virreinal.

 

Los Barrios de Querétaro

Los Barrios en 1960

José Félix Zavala

Conventos, tiempo, una mano que se estira en forma de arcos y múltiples destellos en forma de torres, es Querétaro, todo un monasterio, donde juntos San Francisco y Santo Domingo oran y Santa Rosa y Santa Clara se casan a diario con el esposo divino. Es la leyenda que venera piedras, dicen, mientras en sus derredores circula la vida. 

A San Francisquito, el barrio de indios, ya no bajan los canasteros, ni las lebrillas amarillas con camote enmielado en bola, ni el atole, ni las bateas con tamales. Ya no se escucha el grito “Paletas heladas, “Las Catarinas”, a dos por cinco”, los viejos son cada día menos. 

En las tardes todavía se oye el ruido del teponaxtle, es el barrio refugio de Concheros, de adoratorios chichimecas, de curanderos, de fiestas adornadas con papel picado, en azul y blanco, de frontales con frutas, de flores de zempanzuchitl, del ritual de la Cucharilla, de las tortillas azules y verdes, del Carnaval, del Señor de Esquipulas, de la fiesta de la Divina Pastora. 

De los callejones de San Juan, de Mata Carrillo y de todos los demás, poco a poco fueron desapareciendo los aguadores, los últimos fueron Don Arnulfo y Chente, también desaparecieron los arrieros, los mesones, las carbonerías, los telares de mano, con su ritual de remojar los hilos en la caja de agua, la pila de los Dolores, y la forma antigua de brotar de las cambayas.  

El barrio de la Cruz comienza donde terminan los Arcos, en la Loma del Sangremal, donde nació Querétaro. Huele a rancio, a enchiladas, a Cruz de los Milagros, a danzantes, a mercado, a alfalfa, a misa de alba, a Convento Grande, productor de cruces salidas de un bastón, posada de Fray Antonio de Margil y Fray Junípero Serra, fortaleza, cárcel y recolector de agua venida de La Cañada, surtidora de fuentes  y cajas de agua, baratas, neverías, casas viejas, corredores llenos de begonias y geranios, balcones adornados con moños, mujeres que salen de madrugada “ a dejar la Virgen”. 

Chinchines, Apaches, Mojigangas, Flachicos. Noche del 13 de septiembre que congrega a todos los hijos de este pueblo. Ponches, guajolotes, gorditas de migajas, buñuelos, atole y tamales, oportunidad de vivir cada año la fiesta de la Santa Cruz. 

Viernes Santo desfile de Nazarenos, Cristos, Dolorosas, Penitentes, procesión, duelo que baja hasta el Convento Grande de San Francisco, olor a manzanilla. 

Por todas partes se llega a este barrio, por las calles de Independencia, Carranza, de Felipe Luna, La Calzada. Brota el recuerdo del tiempo, La Ametralladora, El Besubio, El Parlamento, La Japonesita, La selva, La Costumbre, las bodas de domingo a las doce. 

Muchas cosas se pueden contar desde la fuente del beaterio tres veces centenario, del barrio de Santa Rosa de Viterbo, el oratorio, retablos, abanico dorado, coros, alto y bajo, puertas y confesionarios secretos, murmullo de rosas, el antiguo hospital, el viejo reloj del campanario morisco. 

En la calle de Arteaga, todas las palomas, las buñueleras, las tamaleras, el camote cocido. Es el barrio de los jauleros, alfareros, polleros, cajetes y novias en balcones enrejados. Son las calles de Galván, De La Huerta Grande o del Reloj, son las obreras que salen de “La Mica” y de los niños del hospicio, es el pan de monja Capuchinas, mujeres escondidas, es Santa Rosa antiguo.  

Fiestas de jolgorio grande en rosa y azul, repiques, cohetes, anuncio, gallo, carrizos adornados con papel de china, es el rumbo del Carrizal. 

El barrio de las granadas, que las niñas viejas imitan con papel. Rellenándolas de confeti, mientras los artesanos pintan cambayas y curten cuero, mientras Luis Anabríz, diseña los Carros de la Cabalgata, se llama Santa Ana, el barrio de la abuelita, salido de entre los callejones de San Andrés, Ramos Arizpe y Jaime Nunó. 

El 25 de julio es día de tamales dobles en Querétaro, los primeros en catedral y los segundos en Santa Ana, dicen los Canónigos, que con su presencia, dan lustre a las fiestas patronales del 26 de julio. 

Tardes de ruecas que forman madejas, tardes de rosario y amores frente a la Pila, es el recuerdo de J. Guadalupe Ramírez Alvarez, el de la calle de Escobedo, dueño de tantos libros, el de la ofrenda de Día de muertos, el que guardaba la tradición de este pueblo, era licenciado, dicen. Barrio de olor a carnitas de los Mendoza y los García. 

María Estrada, La Cieguita enamorada del inexistente Faustino, el Español que le escribiera desde Sevilla, María que pedía limosna a fuera de la Mariposa, también tiene su barrio, el que está junto al asilo, es San Sebastián. La Casa del Faldón. 

Coheteros como Abundio el del Puente Revolución, pedreros de ópalos como Adolfo Mendoza, poetas con casa antigua como Salvador Alcocer, mujeres de vida consagrada como Sor Magdalena, curas como Felipe M. Sevilla, que en 1907 construyera el asilo de ancianos. La gente sencilla habita el barrio de la Otra Banda, al otro lado del río. 

La fiesta se celebra el 20 de enero, dos bandas de música, pólvora, entre las calles del tiempo, Otoño, Primavera, Invierno. El tren silva incesantemente día y noche, es el Aguila Azteca. 

En la esquina en que convergen las calles de Invierno, Luis Moya y Juan Alvarez, empieza y se distribuye en pulquerías, el barrio del Tepetate, es El Cachete, El Maguey, La Atómica, aquí se sitúa la Estación del tren, barrio que contempla a diario el paso de La Burrita y El Nueve. 

Hay música de viento, aquí se recuerda a los Guardacuarteles, el Gallo en la madrugada de vísperas del 15 de septiembre y las farolas que han dejado de existir, solo en el Jardín de los Platitos, donde bancas y piso son de tejo, lugar para contratar serenata. Bajo el puente,  los rieleros, taco de papa, nopal y camarón en mano. El 3 de mayo y el primero de septiembre son días de fiesta. 

Don Ramón el cambayero, Don Tomás, el brujo, Don Agapito, el yerbero, Don Benito López, el pedrero, los huaracheros, habitan el otro Querétaro, pasando el Puente Alto de madera. La gente que vive a orillas de la Avenida de las Canteras, donde Tomás fue el último Guardacuartel y los niños aún juegan a los “encantados”, llaman a su barrio, El Cerrito. 

El primero de septiembre las danzas y el castillo saludan a la Virgen de los Remedios, el 3 de mayo los ponches y las enchiladas, celebran a la Santa Cruz. La Plazuela Juana de Arco se vuelve de papel de china y la Ola de Ascensión García, es la modernidad. 

Esquilas y campanas llamando a misa, ofrendas, procesión, palo ensebado. El último domingo de julio día del Señor de las Maravillas le dan identidad al barrio de la Trinidad, por donde pasan las calles de Galeana, Rayón, Marte, atrás del Cerrito. 

Ascensión García, bastón, barba rala y blanca, recuerda aún los telares y los hornos donde se cocía el camote en su jugo, lo mismo que Las Tres Caídas actuadas, que reunían a los trinitarios, lejanos habitantes de Querétaro. 

Desde La Tenería hasta la calle de Felipe Angeles, entre obreros de oficio cambayero y hornos de cal, atrás de la vía nacional, lugar de paso de los peregrinos rumbo a Soriano y con Santiago Zúñiga, como Mayordomo, se encuentra el barrio de San Roque, cerca del callejón del Espinazo. 

Lejos del centro, después de la vía, más allá de San Roque, esta el barrio de Santa Catarina, a donde se ocurre el 2 de febrero, para visitar a la Virgen Chiquita, que en medio de sus pobrezas nunca vistió cambaya. 

Dos templos, con más de trescientos cincuenta años, una piedra con inscripciones, escudo y pergamino de José María, Bartolo e Hipólito Juárez, le acreditan su antigüedad, es el barrio de San Gregorio.   

Ignacio Pérez, La Candelaria y San Gregorio son los nombres de sus calles, de antiguos alfareros, de las doce familias que poblaron el lugar y que por mucho tiempo pagaron los toritos, las cascadas de luces y las danzas, que llegaron desde Zacatecas, celosos guardaron sus santos y sus tradiciones, desde aquí se domina el valle. No existen más los alfalfares y las  huertas. 

Muchos barrios o Calpullis rodearon a Querétaro y a sus conventos de monjas Capuchinas, Carmelitas, Teresas, Clarisas y Rosas; de frailes franciscanos, dominicos, agustinos, felipenses, mercedarios, dieguinos y jesuitas, todos dejaron su arte en ellos. 

Las mujeres aún salen con sus Niños Dioses, vestidos de gala, entre canastas llenas de colación y más de alguna solterona tiene un letrero en su ventana que reza “Se visten Niños Dios”, Pueblito Ortega aún convierte el azúcar en alfeñique, en canastitas de flores, de frutas, de enchiladas, en borregos y gallinas. 

De Querétaro y sus barrios es el culto a la imagen realizada por Sebastián Gallegos,  La Virgen del Pueblito, colocada en el adoratorio de los indios en el Cerrito y que un 17 de octubre de hace mas de 40 años, con corona realizada por Luis Sosa García, cantos compuestos por el Obispo Vera y Zuria, Guadalupe Velázquez, Agustín González e interpretados al órgano por Zúñiga y el coro del Conservatorio de Música Sacra, dirigido por Cirilo Conejo, cuando fuera coronada pontificalmente. 

Al finalizar junio, de todas las calles, callejones y rumbos de la ciudad, se emprende la Peregrinación al Tepeyac, allí se encuentra la Tonantzin, esperando su arribo centenario, se inicia el viaje una semana antes de la llegada, se hace  a pié, por el camino antiguo de los dioses, al ritmo del canto: “Desde el cielo una hermosa mañana…”. 

Es diciembre, los calpullis o barrios en forma de niños, se suben a los caballitos y como novios a la Rueda de la Fortuna, mientras los merolicos ofrecen mercancías, los carros alegóricos sueños, los castillos luces y Querétaro fiesta.   

Querétaro y su traza

 

El Querétaro de las macetas de plástico negro

Querétaro, su traza

y su patrimonio 

José Félix Zavala 

Queretha-ro / Nda Maxei / Tlashco / El Gran Juego de Pelota. Purépecha, Otomí, Nahuatl, Español.  

Querétaro tiene la forma del juego de pelota, llegando  de oriente a poniente se puede ver claramente, está formado por la propia naturaleza, se forma en La Cañada con los dos cerros que la limitan,  el del sur y el del Norte y los montículos del centro-poniente, formando este juego ritual y básico de nuestra cultura.  

En el otro extremo del valle queretano, donde se encuentra nuestra ciudad, está la pirámide que conocemos como del Cerrito, que no es más que una muestra de un maravilloso asentamiento prehispánico con plazas y altares que viene desde el 300 a.C. 

Querétaro tiene como símbolo en la época prehispánica un glifo, que consiste en la forma de un juego de pelota.  

Para poder gozar la Ciudad de Querétaro y ver en ella la traza prehispánica, la traza de la opresión, la traza de su decadencia y la nueva traza de su resurgimiento, es necesario conocer los espacios de sus interiores, de sus exteriores, de sus lugares cívicos y de sus lugares religiosos, y claro está, detenerse en sus arquitecturas monumentales y sólo así podremos ser herederos del legado que esta ciudad deja a sus moradores desde hace 2300 años. 

Recordemos que la arquitectura prehispánica en sus ciudades reconstruyó el espacio cósmico sagrado, por otro lado, desde entonces se ha buscado y se busca la satisfacción de las necesidades de habitación y los espacios para la producción que en conjunto, atravesando sus diferentes etapas, nos lleva a la ciudad actual. 

Transformaron y hemos transformado el medio natural donde está asentada nuestra ciudad de Querétaro y crearon y hemos creado nuevos paisajes en el aspecto cultural geográfico, político, administrativo. 

Nuestra ciudad es el producto de fenómenos naturales, económicos, sociales, de producción, de intercambio, de consumo, de circulación de aprovechamiento y uso del suelo. 

Conozcamos primeramente la distribución del agua del río por acequias, realizada por Conín, luego por un conducto que se transformará en los 74 arcos y 60 fuentes generando agua limpia nuevamente en nuestra ciudad y últimamente un proyecto de conducir el agua limpia desde el corazón de la sierra, espacio de la cultura mesoamericana del cinabrio, hasta nuestra ciudad. 

Conoceremos un Querétaro que desde la Loma del Humilladero de la Cruz permitirá a propios y extraños ver los atardeceres más hermosos que se hayan visto por estos contornos. 

A Querétaro poco se le aprecia en su conjunto y más se le quiere particularizar y eso es un error para poderlo disfrutar como una obra de arte integral. 

Carlos Montemayor y La Cultura

El escritor comparte galardón en lingüística y literatura con Hugo Hiriart y José Luis Rivas 

Carlos Montemayor pide “más amor” y cuidado para la cultura 

Necesitamos que los funcionarios primero la entiendan y luego creen políticas, dice a La Jornada 

“Deslumbrante, enfrentarme con lenguas indígenas vivas, como el zapoteco”, señala  

Mónica Mateos-Vega 

 

La Jornada 

La cultura mexicana es fuerte, firme, creativa, sólida, vigorosa, pero no equivale a las políticas culturales, afirma el escritor Carlos Montemayor (Parral, Chihuahua, 1947). 

En entrevista a propósito del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2009 que recibirá en el campo de lingüística y literatura (reconocimiento que comparte con sus colegas Hugo Hiriart y José Luis Rivas), el autor de Guerra en el paraíso (1991) explica que las políticas culturales, “para bien o para mal”, se vinculan a la cultura mexicana, “pero la inteligencia que necesitamos de los funcionarios culturales es primero la de entender qué es la cultura, no crear la políticas. 

“La cultura es la solidez de los pueblos, la identidad de éstos. Esa cultura no la pueden manipular los medios informativos ni las campañas políticas. Hacia esa fuerza del país se engloba la ciencia, el arte, la identidad, nuestra historia, y deberíamos destinar, no diría más recursos, eso se da por sentado: deberíamos dedicarle más cuidado, más amor.” 

La charla se desarrolla en la casa del también analista político, poeta y colaborador de La Jornada, rodeado por sus libros de historia, de derecho, de filosofía, de arte, que aguardan ser donados, como ocurrió el pasado abril con una parte de su archivo de trabajo. 

Después de un año de labor de catalogación y traslado, Montemayor entregó a la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez 92 volúmenes, así como discos de audio, video, microfilmes y una colección de libros en idiomas diferentes al español que utilizó en diversas investigaciones. 

Parte del material de ese fondo podrá ser consultado en línea, excepto algunos documentos a los que sólo se tendrá acceso in situ, y otros después del deceso del autor, según sus deseos. 

En ese archivo hay material acerca de la guerrilla rural en Chihuahua y del caso Zongolica, grabaciones de rezos sacerdotales mayas y de la voz de Lucio Cabañas. 

Pero sus mayores tesoros, los libros que tienen que ver con la literatura grecolatina, de los que quizá nunca se apartará, ésos no están a la vista, sino en la planta alta de su casa, cerca de su estudio y de su quehacer cotidiano. 

Amante del bel canto 

En 1980 Carlos Montemayor, también amante del bel canto, se sintió fascinado por la dimensión cultural, política y social de las lenguas indígenas, en las que descubrió, “particularmente en las lenguas con las que me relacioné en la Sierra Norte de Oaxaca, (que) su estructura y valores, tanto métricos como vocales, eran similares a los que había conocido, de manera teórica, en el griego clásico.

“Para mí fue deslumbrante, pues en lugar de hacer deducción teórica me permitía enfrentarme con lenguas vivas, por ejemplo con el zapoteco, que es una de las más melódicas y musicales por sus estructuras tonales y silábicas.” 

El narrador recuerda que el proyecto que en esos años tenían en la Dirección General de Culturas Populares (dependiente de la Secretaría de Educación Pública) “era de los más notables, porque todas las dependencias que entonces laboraban con comunidades indígenas elaboraban sus proyectos en el escritorio, de manera externa, e imponían sus programas. Culturas Populares trabajó a partir de propuestas que se generaron en las propias comunidades. 

“Ignoro cuál ha sido la magnitud de los beneficios que esa dirección trajo a las zonas indígenas, pero uno de los aspectos esenciales con el que se topaba el desarrollo de algunos de esos proyectos era el de la diversidad lingüística.” 

No obstante, deplora Montemayor, “se ha confundido mucho en México la unificación lingüística con la idea de progreso, por ello hemos atentado contra nuestra diversidad”. 

El escritor comenta que si recayera en él la responsabilidad de ofrecer el discurso de recepción de los premios nacionales en nombre de todos los galardonados, “trataría de explicar lo más claramente posible cómo el lenguaje de la ciencia, la historia, el arte y los creadores de México sigue siendo el lenguaje más apegado a la verdad del país, quizás inversamente proporcional a la lejanía del lenguaje político”. 

Respecto de los planes que tiene para el monto del premio que recibirá, bromea: “quizá me compraré un rancho y cabezas de ganado en mi tierra (Chihuahua), para no hacer nada más que ponerme a escribir”. 

Un par de discos donde hace gala de su voz de tenor, un largo poema y una nueva novela que será la versión de su relato Las armas del alba a través de miradas femeninas son los proyectos con los que Carlos Montemayor concluye su sólido y vigoroso 2009

El Señor de Tabasco y su fiesta

Celebran hoy a El Señor de Tabasco

La imagen de “El Señor de Tabasco”, representa a Jesucristo coronado de espinas y manos atadas adelante, y da a notar el sufrimiento que pasó por la salvación del mundo.

El Heraldo de Tabasco

Lorena Zarazua

Como parte de los preparativos para el festejo de El Señor de Tabasco, se realizó una Vigilia, además de recibir los proyectos pastorales de los distintos decanatos y las peregrinaciones que se han recibido durante la presente semana en el atrio de Catedral, señaló el obispo de Tabasco, Benjamín Castillo Plascencia.

En ese tenor, el jerarca católico explicó a este rotativo que la imagen de “El Señor de Tabasco”, representa a Jesucristo coronado de espinas y manos atadas adelante, y da a notar el sufrimiento que pasó por la salvación del mundo.

Comentó que esta imagen la mandó fabricar el obispo José del Valle y Navarro, en la ciudad de Toluca, hace 65 años, y en ese tiempo llegó a Villahermosa por medio del río Grijalva.

“Llegó al Paso del Macuilí, aproximadamente a las 15 horas, un 4 de abril de 1944, el cual era un Martes Santo, y llegó hasta lo que ahora es la Catedral de Tabasco, la cual era una ermita de ceto con techo de guano, en ese entonces llamada el jacalito, junto con un grupo de fieles”, indicó.

Dijo que teniendo como centro a esta imagen, el obispo de aquel entonces comenzó un plan para unificar la Diócesis y organizó dos fiestas al año; la de El Buen Pastor, que en el calendario antiguo era el segundo domingo de Pascua, y la de El Señor de Tabasco, que se realiza el último domingo ordinario del año, que en esta ocasión es el día 22 de noviembre.