DEUTSCHES THEATER BERLIN

Deutsches Theater Berlin: la justicia divina no es posible en un mundo violento

Constanze Becker - La Orestiada

Exponer cómo la justicia divina no puede existir en un mundo fértil para la violencia extrema y donde la redención es un acto imposible de efectuar para cualquier humano, es a decir de Henning Vogt y Constanze Becker, actores de la compañía teatral Deutsches Theater Berlin, el punto toral de la versión de La Orestiada, que presentarán en el 36 Festival Internacional Cervantino.

«Se trata de una propuesta escénica teñida por el dolor de la guerra y la desesperanza, donde el impacto visual que ejerce la sangre sobre cualquier persona será elevado exponencialmente, para mostrar, metafóricamente, que el hombre es inherente al placer, al dolor, al miedo, a la devastación y al poder que representa la sangre», expresó en conferencia telefónica desde Berlín, Alemania, Hening Vogt, quien interpreta al Rey Agamenón en el dirigido por el joven Michael Thalheimer.

El actor afirmó que la exposición del vital líquido es de suma importancia para la puesta en escena, pues la intención del director es revelar que el sufrimiento y la ambición por el poder han trascendido las barreras del tiempo; que en la actualidad el hombre forja su destino según sus intereses personales y que responde al llamado de sus vísceras antes que a la razón. «Quizá el planteamiento escénico de Michael cambie en la visión de que las cosas hoy en día no suceden por mandato divino, sino que son consecuencia de actos premeditados por uno mismo».

«¿Cómo regresa un hombre a casa después de haber estado 10 años en la guerra? Es la interrogante que desdobla un sinnúmero de convenciones emotivas de mi personaje, pues de ella parte todo el drama de Agamenón, a quien debo encarnar durante mi actuación», declaró.

Por su parte, Constanze Becker comentó que un marco de madera, en el que sólo hay un pasillo al frente, así como una intensa lluvia roja, que tiñe del mismo color el cuerpo de los actores y demás elementos plásticos, integran el diseño escenográfico que Olaf Altmann configuró para esta versión abreviada de Oliver Reese, quien redujo las 9 horas de la trilogía original, en 100 minutos de intenso dramatismo.

«La idea es que el público sienta la opresión de un escenario cerrado, donde las convenciones emotivas incomoden y conmuevan al público más allá de las acciones físicas, para que experimenten con nosotros el hecho teatral de manera intensa. Por ello, a diferencia de otros montajes, en esta ocasión el público no estará a oscuras, sino que será alumbrado para establecer una interacción más directa con los actores».

Informó que el coro de 40 personas, que repite en escena el estribillo «actúa, sufre, aprende», no estará presente en sus funciones de la Ciudad de México, ni en las de Guanajuato, por cuestiones logísticas, por lo que será sustituido por el director del coro, quien estará entre el público para reforzar la interacción que desean con el público.

«Originalmente se busca esta conexión directa con el público mediante la presencia del coro, que a su vez simboliza al público del antiguo teatro griego, sin embargo, para nuestras presentaciones en el Cervantino y en el Teatro Julio Castillo, se resolverá con la actuación de un sólo cantante, quien seguramente utilizará instrumentos tecnológicos para proyectar con más fuerza su voz».

Sobre su interpretación de Clitemnestra, Becker señaló que esencialmente es la misma que dibujó la pluma de Esquilo, sólo que en esta ocasión mostrará una visión más devastadora e intensa. «El dolor, la pena y el sufrimiento es el mismo, por ello no es exagerada la presencia de la sangre en este montaje, pues además de proyectar una fuerza visual, se busca mostrar que el vital fluido forma parte de la naturaleza del hombre».

Ambos actores ponderaron el trabajo de mesa, donde director, dramaturgo y actores vertieron sus propuestas en el afán de sostener durante 90 minutos, la esencia principal de esta tragedia griega, que fue abreviada por el dramaturgo alemán Oliver Reese. «Los actores debemos llevar nuestra fuerza dramática al límite, para poder encarnar todo el conflicto familiar que viven Agamenón, Clitemnestra, Orestes, Electra y Egisto», afirmó Vogt.

La esencia de la historia es la misma, sólo cambia la manera de contarla en escena, pues mientras en el texto original de Esquilo, se narran de forma detallada pasajes de Agamenón en la guerra, en la versión de Reese se desdoblan las emociones y los sentimientos de los personajes, concluyó Becker.

Con apoyo del Instituto Goethe de México, el Deutsches Theater Berlin presentará La Orestiada, bajo la dirección de Michael Thalheimer los días 5 y 6 de octubre en el Teatro Julio Castillo del Distrito Federal, y 10 y 11, a las 18:00 horas, en el Teatro Principal de Guanajuato, como parte de las actividades de la edición 36 Festival Internacional Cervantino.

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