Literatura y realidad de Julio Figueroa

Literatura y realidad 

Julio Figueroa   

    

¿De qué manera la literatura contemporánea mexicana aborda la realidad social de México?, me preguntan los jóvenes estudiantes de periodismo de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ. No soy un especialista en la materia pero les respondo: De todas las maneras posibles. El problema es la pregunta: ¿qué es la realidad social o qué entendemos por realidad? La respuesta es inmensa y es personal.  

     Porque la realidad es todo el mundo de adentro y de afuera, de los sentidos y de la imaginación, de los hechos y de los sueños, de las cosas y de los deseos, de la política y del amor, en una palabra: el mundo es la realidad objetiva y la subjetiva. Y cada quien tiene que encontrar su manera singular de abordar su centímetro cúbico de realidad. No les crean a los que creen que la realidad social es tan sólo la que aparece en la prensa y la literatura política. La realidad social también está en Kafka y en Cavafis.  

     Eso por un lado. Por el otro está otra pregunta igualmente clara y profunda. ¿Qué es la literatura? En la respuesta sigo a José Emilio Pacheco quien sigue a Alfonso Reyes que a su vez… Reyes: “Todo lo sabemos entre todos”. Pacheco: “La literatura es más cooperación que competición”. ¿Qué es la literatura? Leída o creada, la literatura es la experiencia singular del otro revelada al yo. Es decir la posibilidad de salir de nosotros mismos y entrar o encontrarnos con otro nosotros semejante y distinto, conocido y extraño, real e increíble. Es la experiencia del otro expuesta en palabras: la manera personal de percibir y atrapar y expresar una realidad social o personal, política, erótica, sociológica, psicológica, colectiva, individual, realista, surrealista, prodigiosa, jodida, fantástica, creíble e inverosímil.  

     Así que el encuentro entre la literatura y la realidad tiene mil formas diferentes y no les crean a aquellos que dicen que esta o aquella es la mejor y que esa otra no sirve. Lo único que cuenta en la práctica literaria son los resultados y no las intenciones. Se escribe buena literatura a partir de la realidad personal que nos envuelve y que sabemos expresar o no sabemos expresar y escribimos mala literatura. Eso es todo. 

     Se hace buena literatura escribiendo nuestras experiencias más personales y leyendo y releyendo las mejores experiencias literarias de los autores contemporáneos, antiguos, clásicos, nacionales, locales y universales. 

     Regreso a la pregunta inicial. ¿De qué manera la literatura contemporánea aborda la realidad? De todas las maneras posibles habidas y por haber. Todas las corrientes y las tendencias son necesarias; no se casen con ninguna y encuentren sus preferidas y háganlas sus amantes. 

     En suma, la escandalosa realidad social sólo es una parte de la ancha y compleja realidad humana. No lo olviden. Hay que levantar acta de todo el mundo: interno y externo, objetivo y subjetivo. Cada quien según sus necesidades y sus cualidades. Dar señales de vida, única derrota de la muerte.  

     El puente entre la realidad y la literatura son las palabras; cada escritor debe inventar sus propias palabras y crear su propio lenguaje y expresar su propia mirada. 

     La literatura no cambia el mundo; la mejor literatura crea un mundo.     

     Los grandes escritores no hacen teorías ni manifiestos; desnudan las pasiones oscuras y revelan e inventan mundos.  

     ¿En qué consiste la vocación periodística y literaria?  

      ¿Cómo se ha ocupado del Caso BMW el palabrero ambulante? 

     ¿Qué significa ser periodista y escritor en el siglo XXI mexicano?  

     Los hechos tienen la cabeza dura pero la realidad es lo dado más lo posible.  

Qro. Qro. CC Gómez Morín.24-X-2008.

juliofime@hotmail.com

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