Toledo y Oaxaca…Arte y Política

Toledo encabeza festejos

por los aniversarios de dos centros

dedicados al arte en ese estado

Arturo García Hernández

 

La Jornada

Francisco Toledo intentó elevar un papalote en el Centro de las Artes de San Agustín Etla, Oaxaca. Ante la falta de viento, el artista bromeó: “las ranas no vuelan”. Una espectacular muestra integrada con más de 300 cometas fue inaugurada ayer en ese

El pintor Francisco Toledo está contrariado porque no hace viento suficiente para elevar los papalotes que diseñó para el festival conmemorativo del vigésimo aniversario del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO).

Un intento, otro, otro y otro y nada… Las terrazas y explanada del Centro de las Artes de San Agustín, a una hora de la capital, conforman un espléndido escenario para el propósito, pero los céfiros que llegan esporádicamente no aguantan esos hermosos objetos, salidos hace poco del Taller Arte Papel de Oaxaca (TAPO) que el artista y mecenas montó en esta comunidad hace 10 años.

Por momentos se sueltan ráfagas que prometen el inicio del vuelo, pero terminan lanzando el papalote contra el suelo. Y allá van a dar la rana y el elefante plasmados en el papel con el característico estilo del artista. Qué manera de maltratar una obra de arte. “Es que las ranas no vuelan”, bromea Toledo y desiste de sus intentonas.

Atmósfera enrarecida

El vuelo frustrado era una de las actividades dentro del festival Con viento y papalotes, que conmemora los aniversarios del IAGO y el TAPO. Toledo concede a La Jornada una entrevista a propósito de las efemérides.

–¿Cuál es su balance de estos 20 años del IAGO, entre los objetivos iniciales y el momento actual?

–Bueno, no se abrió con objetivos, se abrió a la buena de Dios, a ver cómo salía. Realmente es difícil hacer un balance porque se me vienen encima todas las cosas, todo lo que se ha hecho.

No obstante, sí puede afirmar que en estos años el instituto ha generado un interés, sobre todo en los jóvenes que frecuentan las exposiciones, que asisten a las conferencias o a los talleres, de tal modo que sí puede hablarse del surgimiento de “un movimiento gráfico importante en Oaxaca: hay galerías, hay gente joven haciendo gráfica”.

En pocas palabras: “Sí hay una respuesta a lo que se empezó hace 20 años.”

A lo largo de este tiempo, el invaluable acervo del IAGO no ha dejado de crecer.

Francisco Toledo ha continuado adquiriendo o, incluso, recibiendo colecciones. Al respecto, uno de los mejores acontecimientos es la donación al instituto de 60 obras del Taller Bramsen, el más antiguo e importante de París. Una selección de dichas obras –que serían la envidia de las galerías más importantes del mundo– se exhibe en el IAGO desde el pasado 17 de octubre.

Esta donación es doblemente significativa para Francisco Toledo, quien –relata durante la entrevista– llegó a trabajar a ese taller en los años 60: “Creo que fui el primer mexicano que llegó a trabajar ahí, después siguieron artistas como Juan Soriano, Rafael y Pedro Coronel, Rodolfo Nieto, Sergio Hernández”.

Toledo regresó al taller en distintos momentos y entabló amistad con Peter Bramsen: “Él hace una donación de toda una época del taller, que es un gran obsequio, un regalo importante por los nombres, porque es la historia del taller, donde aparecen Alechinsky, Saura, Gironella y otros artistas muy relevantes y esta exposición va a itinerar por varios lugares para después volver a las bodegas del IAGO”.

–Con el conflicto entre la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y el gobierno estatal, el IAGO se vio en un momento muy difícil, ¿está superado eso?

–Sí, por el momento, pero no sabemos si se reanude o qué se esté gestando. No hay calma. Hace poco secuestraron a un periodista de la revista Proceso, no sabemos quiénes fueron, pero sí hay como luego se dice una atmósfera enrarecida. Ya veremos cómo enfrentamos el momento si se viene otra vez.

–El movimiento de la APPO tuvo una expresión gráfica importante en la que, aun si habérselo propuesto, parece haber tenido que ver el IAGO.

–Había toda la información en los libros, en las conferencias, en las exposiciones, pero es información que ha servido no sólo para movimientos políticos, también para diseñadores, artistas que quieren estar al día de lo que se hace en Viena o en París.

Al respecto, otro motivo de orgullo para el IAGO es su biblioteca con un acervo de 70 mil volúmenes, que para muchos especialistas es la más completa que en la materia existe en México y Latinoamérica.

Recuerda Francisco Toledo: “Se ha hecho poco a poco en estos 20 años. Cuando empezó había un anaquel con cuatro libros en un cuarto de tres por dos metros, luego el anaquel fue llenándose y ahora ocupa casi todo el edificio.

“No conozco la biblioteca del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, pero pienso que estamos a la par y estamos muy actualizados. Yo personalmente la surto y la resurto, a veces por catálogo, por Internet, hay galerías con las que intercambio mis dibujos o mis grabados por libros, o cuando estuve viviendo en Los Ángeles después de trabajar, todos los días salía a comprar libros.”

Ingenio, talento y creatividad

–¿Es significativo para usted que el IAGO cumpla 20 años o le da igual?

–Depende, hay ratos que me da igual y hay ratos que uno dice, bueno: ya pasaron 20 años y uno se siente viejo y bueno, pues qué tristeza.

–¿Le preocupa el paso del tiempo?

–Yo creo que a todos. ¿A usted no? El cuerpo protesta, los músculos, los huesos del cuello. Sí hay una preocupación, pero tampoco es mucha.

–Bueno, pero el tiempo tiene su contraparte positiva en los logros. ¿No está contento con sus logros?

–Sí y no, depende. Ahorita no hubo viento y no estoy contento, si hubiera habido viento hubiera estado contento porque hubiéramos podido volar los papalotes.

El que los papalotes de Toledo no hayan volado en esta ocasión, no resta nada a su magnificencia. Varios se encuentran entre los más de 300 cometas, incluidos los de otros artistas, así como de aficionados, que integran la exposición de papalotes inaugurada anoche en el Centro de las Artes de San Agustín Etla.

Se trata de una muestra espectacular –con muchas piezas excepcionales– donde el ingenio, el talento, la creatividad de los artistas participantes son realzados por el sugerente diseño y disposición del lugar.

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