El futuro de los periódicos

 

Periódicos y futuro

La venta de ‘The Washington Post’ a Jeff Bezos abre más expectativas que ilusiones

El País

El fundador de Amazon, Jeff Bezos, ha destinado el 1% de su fortuna a comprar uno de los grandes periódicos mundiales, The Washington Post. John Henry, dueño de un equipo de béisbol, se ha hecho con otro clásico, The Boston Globe. Y la cuarta persona más rica del mundo, Warren Buffet, lleva adquiridos en los últimos años 33 periódicos, todos locales. La visión del sector de ambos multimillonarios es muy diferente: mientras que Buffet dedicó, en la anual rendición de cuentas a sus accionistas, buena parte de su tiempo a justificar la inversión en periódicos (locales), de Bezos se conoce poco: unas breves declaraciones de hace un año en las que auguraba el fin de los periódicos de papel en 20 años y su convicción de que nunca se pagará por la información en Internet.

 

Buffet cree en la prensa local, la que da un servicio a comunidades pequeñas de las que no se ocupan los grandes medios. Nunca, ha dicho, invertiría en periódicos nacionales; solo compró acciones de The Washington Post como favor personal a la propietaria familia Graham.

 

Desde el origen de la industria de los medios de comunicación no son extrañas las inversiones en periódicos de constructores, famosos o políticos con el fin de obtener legítimos réditos económicos, políticos o sociales, pero sí choca en estos momentos en los que se duda del futuro del periodismo de papel, que no del periodismo. La incursión de Jeff Bezos en esta industria sorprende más por tratarse de un emprendedor de la nueva economía, que responde a las reglas de Internet. Creó en 1994 Amazon.com, dedicada inicialmente a la venta de libros de papel, pero comprados a través de la web. Tardó 16 años en ser rentable. Su estrategia es la de obtener beneficios con el uso posterior del producto, no con su compra inicial. El producto (The Washington Post) podría ser el medio para adquirir otros contenidos de pago.

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Al ser una inversión personal, tampoco es tan claro que el periódico le sirva de escaparate para Amazon, pero sin duda le servirá para influir en Washington, allí donde se dirimen las leyes de Internet, como la que se tramita sobre impuestos al comercio electrónico.

 

La incursión de Bezos, a tenor de su trayectoria con Amazon, abre expectativas y no solo a su periódico, también al futuro de un sector que lucha por adaptarse a la economía de Internet. Quizá la decisión inversora de Bezos y Buffet signifique que han encontrado la piedra filosofal.