Fiódor Dostoievski escribió su primera novela, ‘Pobres gentes’, en 1845.

Pobres gentes, la primera novela de Fiódor Dostoievski*

Vissarion Belinski

Fiódor Dostoievski escribió su primera novela, ‘Pobres gentes’, en 1845. El escritor Dmitri Grigorovich, que vivía con Dostoievski en el mismo apartamento, entregó el manuscrito al poeta Nikolái Nekrásov. Éste leyó la obra en una noche y al día siguiente le llevó el manuscrito al crítico literario Vissarión Belinski, profiriendo sobre el autor: “¡Un nuevo Gógol ha surgido!” Tiempo después Nekrásov publicó la novela en su nuevo almanaque “Colección de San Petersburgo”. Belinski (1811-1848) fue el primero en aquilatar esta primera novela de Dostoievski, reconociendo sus virtudes literarias y abriéndole la puerta para todo lo que vendría después.

 

Pobres gentes es la primera y, por desgracia, hasta ahora la mejor obra de Dostoievski. La aparición de esta novela fue un acontecimiento estruendoso en nuestra literatura. Despertó resonantes elogios y fuertes reprimendas, una gran discusión. A lo largo de algunos meses el nombre de Dostoievski ocupó nuestras revistas. Este movimiento ha demostrado que el asunto concierne a la obra y el talento que brotan de una serie de fenómenos comunes. Dostoievski recientemente publicó su nueva novela La dueña, que no produjo ningún ruido y ha pasado casi inadvertida. El ruido, por supuesto, no siempre es lo mismo que la fama, pero sin ruido no existe la fama. La novela Pobres gentes concedió a su autor una prominencia enorme, dio una alta noción sobre su talento y despertó grandes esperanzas, ¡ay!, que hasta ahora no se han realizado. Esto, sin embargo, no impide a Pobres gentes ser una de las obras admirables de la literatura rusa.

Esta novela lleva sobre sí todos los indicios de una primera obra que la vuelven viva, animada, apasionada. De ahí su minuciosidad y alargamiento, que a veces fatigan al lector, cierta monotonía en la forma de expresarse, frecuente repetición de frases en giros preferidos por el autor, falta de elaboración en algunas partes, por momentos exceso de acabado, desproporción en las partes. Pero todo esto se compensa por la asombrosa veracidad en la representación de la realidad, por el trazo magistral del carácter y situación de los personajes, y por lo que, en nuestra opinión, constituye la fuerza principal del talento de Dostoievski, de su originalidad: la comprensión profunda y artística, en el pleno sentido de la palabra, del lado trágico de la vida.

En Pobres gentes hay muchas escenas que sacuden profundamente el alma. Es cierto que el autor prepara a su lector, de forma un poco penosa, para estas escenas. De hecho, la ligereza y fluidez de escritura no son parte de su talento, lo que le perjudica mucho. Pero esas escenas, cuando llegas a ellas, son creaciones artísticas magistrales reproducidas con profundidad de mirada y poder de ejecución. La impresión que dejan es firme y poderosa, nunca las puedes olvidar.

Pobres gentes ha salido ahora como publicación especial, en un pequeño y bello libro. En la cubierta dice: edición corregida. No hemos tenido tiempo de comparar la nueva edición con la antigua y conocer en qué consisten las “correcciones”, pero se puede adivinar al contrastar los volúmenes de ambas publicaciones, que en la segunda se hicieron por el autor recortes. Eso es bueno, y la novela tiene que ganar mucho.

*Publicado por primera vez en la revista El Contemporáneo, 1848, tomo vii, sección iii “Crítica y bibliografía”, páginas 43-44. Fuente: http://dugward.ru/library/belinsky/belinskiy_bednye_lludi.html

Traducción de JBG

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