¿Conoce, lectora, lector, el concepto de ghost writer? Cada vez más común en el mundo editorial

Bemol sostenido

Alonso Arreola

Carol Kaye y el Equipo de Demolición

 

¿Conoce, lectora, lector, el concepto de ghost writer? Cada vez más común en el mundo editorial, se trata de autores invisibles que prestan su talento –o simple eficiencia como redactores– para que alguna celebridad comparta experiencias, sabidurías o enseñanzas en un libro propio sin que tenga que, literalmente, escribirlo. Normalmente a través de entrevistas, la personalidad en cuestión –un chef, un deportista, un empresario– recibe la asistencia de este escritor fantasma propuesto por la editorial para que el proyecto se lleve a cabo en los tiempos previstos y, lo más importante, con el tono, tamaño y estructura diseñados para su venta.

Comprensible hasta cierto punto, la actividad de estos Cyranos o amanuenses –hombres y mujeres– se asume hoy sin necesidad de la discreción u ocultamientos del pasado, cuando era mal visto que alguien firmara un texto ajeno. (Asunto inadmisible si habláramos de poesía, novela o cuento, desde luego.) Pero, ¿por qué hablamos de esto?

Sucede que hace tres meses recibimos el correo de una compañía de relaciones públicas estadunidense a propósito del homenaje que Carol Kaye recibiría en el NAMM Show 2022. Lo mantuvimos en el buzón a sabiendas de que nos interesaría su contenido, pues la señora Kaye es una de las educadoras, bajistas y guitarristas de sesión más preeminentes en la escena californiana (cuenta más de 10 mil sesiones). Además, el NAMM es la National Association of Music Merchants. Es decir: un punto de encuentro clave, anual, para la industria del equipamiento y la producción musical del mundo entero.

Así las cosas, cuando finalmente abrimos el mensaje y como imaginábamos, ya había ocurrido el evento. Repasamos el contenido biográfico de Carol antes de tirarlo. Sabíamos muchas cosas pero algo brincó de entre las líneas. Un nombre: The Wrecking Crew. En español: El Equipo de Demolición. Se mencionaba como un “grupo”, pero en realidad nos hizo recordar que se trataba de un colectivo especial, como otros pocos en los anales de la música estadunidense. Músicos con quienes se tiene una deuda histórica.

Hablamos de la magnífica combinación de ejecutantes (todos hombres, menos Carol Kaye), cuyos dotes como lectores a primera vista, conocedores de múltiples géneros, arreglistas y dispuestos a responder a la hora que fuere, los situaron en la cúspide de los estudios en Los Angeles durante los años sesenta y setenta. Fue por su eficacia que pudieron grabar en discos de Sonny & Cher, The Mamas & The Papas, Frank Sinatra, Nancy Sinatra, The Byrds, The Monkees o The Beach Boys. En algunos casos, hoy se sabe, incluso suplantaron a los músicos originales de bandas que no lograban buenas y rápidas ejecuciones contra reloj.

Muchos fueron los miembros de este Equipo de Demolición. Algunos, además, tuvieron exitosas carreras en solitario: Joe Porcaro (Toto), Glen Campbell o Leon Russell, por ejemplo. Pero no fueron los únicos en su país. Hubo otros colectivos famosos en diferentes ciudades y épocas; músicos a los que debemos estéticas específicas, como sucediera en Nashville con The Nashville A-Team; en Memphis con The Memphis Boys y Stax/Volt; o en Detroit con The Funk Brothers. Estos últimos grababan para Motown Records, allí donde se gestaran las carreras de The Jackson 5, Stevie Wonder, Smokey Robinson, Marvin Gaye y tantos más. Entre sus filas estaba el pionero del bajo eléctrico James Jamerson, por cierto.

Profesionales y humildes, lejanos a la fama aunque artífices de ella, estos artistas probaron con su profesionalismo que si en la música existen estrellas es gracias al sistema, los planetas y los satélites que las orbitan sin luz propia. Busque a Carol Kaye y a sus demoledores secuaces. Hay videos extraordinarios de ella en la red… como ése en el que da clase a Gene Simmons, bajista de Kiss. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos.

 

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