Gracias a la teoría de la gravitación de Newton podemos observar los eclipses porque nos dicen dónde se va a observar

Gracias a Newton, ahora se sabe cuándo ocurrirá un eclipse y dónde podrá observarse

El sitio de la NASA ofrece la información precisa acerca del espectáculo astronómico, señala Stanislaw Iwaniszewski, quien dio una plática en la UNAM

La imagen fue captada el 21 de agosto de 2017, en Davie, Florida.
Eirinet Gómez
La Jornada

En la actualidad las personas pueden saber cuándo tendrá lugar el un eclipse, basta hacer una búsqueda sencilla en Google y entrar al sitio de eclipses de la NASA, en el que encontrarán información exacta sobre el día, hora, tiempo de duración y lugares desde donde podrá verse mejor, lo cual es resultado de un largo proceso de observación.

Durante la charla Los mecanismos para predecir los eclipses en Mesoamérica, organizada por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Stanislaw Iwaniszewski, doctor en antropología por esa casa de estudios, y maestro en arqueología por la Universidad de Varsovia, explicó que si hoy día sabemos cuándo ocurrirá un eclipse y observarlo, es porque existe todo un sistema de predicción en torno a ese fenómeno.

Gracias a la teoría de la gravitación de Newton podemos observar los eclipses porque los astrónomos nos dicen dónde se va a observar, a qué hora y hasta hay anuncios en torno a la nubosidad que se registrará en determinado sitio, de tal forma que se puede elegir el lugar más despejado y ver el fenómeno, detalló.

Con motivo del eclipse total de Sol que sucederá el 8 de abril, que durará unos 4:30 minutos y cruzará los estados de Sinaloa, Durango y Coahuila, el investigador señaló que los mapas de la trayectoria de uno de esos fenómenos astronómicos tienen unos 300 años, después de que Edmond Halley, conocido como El cazador de eclipses, comenzará a hacerlos.

Él fue quien hizo el primer mapa de los sitios donde se podría ver un eclipse total de Sol en Inglaterra, en 1715; para ello, utilizó la teoría de la gravitación de Newton, aunque se equivocó por cuatro minutos.

Iwaniszewski agregó que los primeros mapas tuvieron que ser elaborados a mano, a lápiz y utilizando algunas herramientas simples de conteo, lo cual llevaba mucho tiempo.

Mapas y calendarios

A partir de Halley, los astrónomos empezaron a anexar mapas en los calendarios y lunarios que la gente podía comprar. En ellos se informaba sobre donde se podía observar y marcaba la franja de la observación.

Destacó el trabajo de los astrónomos, como el del austriaco Theodor von Oppolzer, que realizó su obra Canon de eclipses, compilación de efemérides astronómicas que aún en los años, 70, 80 y 90 usábamos en el Instituto de Astronomía, sostuvo.

Ahora en lugar de esa obra, las personas pueden ingresar a la página web de eclipses de la NASA, y consultar la información sobre esos fenómenos.

Iwaniszewski añadió que los eclipses siempre han interesado a la gente, y debido a que son eventos astronómicos frecuentes, fue posible encontrar una fórmula para predecirlos.

Añadió que en culturas como la de mesopotámica, el mundo grecorromano, en la Europa medieval y renacentista, en China, Japón y sur de Mesoamérica, se observaban de eclipses, se usaron calendarios lunares y el ciclo de saros para su predicción.

Indicó que en el caso de Mesoamérica se cuenta con la tabla de eclipses del Códice Dresde, que data del siglo XII y fue elaborado en el oriente de Yucatán.

Los eclipses han sido integrados en la cultura occidental de forma lúdica, y cada vez que se aproxima un evento de esta naturaleza, las universidades ponen sus telescopios a disposición del público. Las agencias turísticas organizan tours astronómicos, para que las personas puedan apreciarlos desde un hotel o una playa, pero no siempre fue así, recordó el especialista.

“No siempre hemos visto los eclipses como un elemento didáctico, emotivo o estéticamente interesante. A lo largo de la historia también se han registrado grupos humanos que los veían con cierta preocupación.

En muchas culturas eran considerados portadores de malos presagios. A los eclipses de Sol les atribuían buenas noticias, y a los de Luna un pronóstico negativo, explicó Iwaniszewski.

Recordó que en algunas culturas los astros era considerados seres animados, a veces los dioses mismos, y en otras entidades anímicas; si se ocultaba uno u otro, era preocupante para la gente que los veneraba que de pronto uno desaparecía.

Sin embargo, el investigador sostuvo que hoy día, la gente reserva un tour, acude a un lugar, y con el acompañamiento de un guía observa el eclipse sin preocupación.

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