Narración breve de Gemelli Careri sobre el Paseo del Pendón Real

Traducción sobre un extracto de la obra “Giro del mondo” de Giovanni Francesco Gemelli Careri, en su volumen relativo a la Nueva España, que narra los acontecimientos presenciados por el autor en la ciudad de México en 1697, expuestos en el capítulo concerniente a la Fiesta de San Hipólito y el Pendón.

El lunes 12 de agosto, en el Convento de Santa Clara, se celebró la fiesta de esta Santa, con música de gran calidad. Después del rezo de vísperas siguió la solemnidad del Pendón, que es la mayor que se hace en México, en memoria de la conquista de la Ciudad, ocurrida el día de San Hipólito.

Reunidos todos los regidores, los alcaldes ordinarios, el corregidor y otros caballeros invitados por el ayuntamiento, sacaron el pendón o estandarte con el cual Cortés conquistó México, y fueron al Palacio del Virrey, donde encontraron a todos los ministros.

Así comenzó el acompañamiento, de este modo: a la vanguardia iban dos atabaleros montados sobre asnos -bestias muy estimadas en América-, luego seguían tres trompeteros, doce alguaciles a caballo y los dos maceros del cabildo; después los caballeros, regidores, alcaldes y el corregidor; y al final los Tribunales de Cuentas, del Crimen y de la Sala Real; entre los cuales iba el síndico, escoltado por un regidor. En total eran alrededor de unas cien personas que montaban a caballo con poca destreza.

Disgustó a todos que el Virrey no quisiera asistir, contra las órdenes del Rey, el cual, con cédula especial, manda que éste vaya a caballo y acompañe el estandarte, colocándose a la izquierda, por lo cual su ausencia se considera motivo de amonestación.

Se dijo, pues, que el señor Virrey había permanecido en palacio por temor, al haber caído del caballo en su primera entrada a la Ciudad. Dejado el estandarte en la Iglesia de San Hipólito, regresaron todos, con el mismo orden, al palacio.

El martes 13, día de San Hipólito, de nuevo y con el mismo orden, acudieron los mismos a dicha iglesia para asistir a misa y, posteriormente, regresar el estandarte.

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